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La ciberseguridad en Colombia enfrenta un desafío que va más allá de la tecnología: mientras millones de personas utilizan internet para comunicarse, trabajar, comprar y administrar su dinero, los hábitos de protección todavía presentan importantes vacíos. El 91 % de los adultos colombianos afirma haber experimentado algún tipo de amenaza cibernética durante los últimos 12 meses, pero solo el 37 % utiliza siempre contraseñas diferentes y seguras para cada cuenta, todo esto según el estudio Norton’s LATAM Cybersecurity Landscape Study 2026.
Los resultados ponen sobre la mesa una realidad que merece atención: estar conectados forma parte de la vida cotidiana, pero proteger la información personal no siempre recibe la misma prioridad. En un entorno donde las actividades digitales crecen y las amenazas evolucionan, la seguridad en línea se convierte en una responsabilidad que involucra tanto a las herramientas tecnológicas como a las decisiones de cada usuario.
El país aumenta su actividad digital, pero también su exposición a las amenazas
El estudio de Norton muestra hasta qué punto internet se ha integrado en las rutinas de los colombianos. El 86 % de los adultos utiliza redes sociales a diario, el 42 % recurre todos los días a herramientas o asistentes de inteligencia artificial y el 28 % realiza transacciones bancarias en línea diariamente.
Estas cifras reflejan una transformación en la manera de relacionarse, acceder a información y gestionar las finanzas personales. Sin embargo, cada cuenta, aplicación y servicio también puede convertirse en un punto que requiere protección.
El panorama genera preocupación cuando se compara con la percepción de seguridad de los usuarios. Además del 91 % que reportó haber experimentado alguna amenaza cibernética durante el último año, el 88 % considera que estas amenazas aumentaron en Colombia durante ese mismo periodo.
Aunque estos resultados recogen las experiencias y percepciones de los participantes, permiten dimensionar la relevancia que ha adquirido la seguridad digital en un país cada vez más conectado.
Ciberseguridad en Colombia: contraseñas seguras y autenticación de doble factor
Uno de los hallazgos más relevantes del informe está relacionado con prácticas básicas que pueden reducir los riesgos en internet.
Solo el 37 % de los encuestados afirma utilizar siempre contraseñas únicas y seguras para cada cuenta. Esto significa que la mayoría no mantiene esta práctica de manera constante, lo que puede aumentar su exposición si una de sus credenciales queda comprometida.
La situación es similar con la autenticación de dos factores, un mecanismo que añade una verificación adicional al inicio de sesión, además de la contraseña. Apenas el 21 % de los colombianos asegura utilizarla siempre.
Esta herramienta resulta especialmente importante porque una contraseña, por sí sola, no siempre es suficiente para impedir el acceso no autorizado. Dependiendo del servicio, el segundo paso puede consistir en un código de verificación, una confirmación desde otro dispositivo o un método alternativo de autenticación.
El estudio también revela diferencias en el uso de herramientas de protección: el 15 % de los participantes afirma que no utiliza ninguna herramienta de ciberseguridad, mientras que el 36 % confía únicamente en las funciones de seguridad integradas en sus dispositivos.
Estos datos no significan que las protecciones incorporadas sean inútiles. Por el contrario, pueden ofrecer una primera barrera importante. El desafío consiste en comprender qué cubren, qué riesgos dejan fuera y qué medidas adicionales conviene adoptar según las actividades que realiza cada persona.


Los ciberdelincuentes aprovechan la confianza en los servicios digitales
La expansión de la vida digital no solo multiplica las cuentas que deben protegerse. También amplía las oportunidades para que los delincuentes aprovechen la confianza que los usuarios depositan en plataformas, empresas y servicios conocidos.
De acuerdo con el H1 2026 Threat Report, publicado por Gen, empresa detrás de Norton, los ciberdelincuentes están aprovechando cada vez más los servicios y entornos digitales en los que confían las personas para hacer que sus ataques sean más difíciles de identificar.
Este contexto refuerza la importancia de reconocer posibles intentos de engaño, especialmente cuando un mensaje solicita datos personales, credenciales de acceso o pagos urgentes.
Un correo electrónico que parece legítimo, una notificación inesperada o una solicitud que imita la comunicación de una empresa conocida pueden generar confianza. Por eso, verificar la identidad del remitente y confirmar las solicitudes mediante canales oficiales e independientes sigue siendo una práctica esencial.
La llegada de la inteligencia artificial a las actividades cotidianas añade otra dimensión al desafío: los usuarios necesitan evaluar con criterio las interacciones digitales, sin asumir que un mensaje es confiable únicamente porque parece profesional o está bien redactado.
La tecnología ayuda, pero los hábitos siguen siendo fundamentales
Para Iskander Sanchez-Rola, director sénior de IA e innovación en Norton, la evolución de las actividades en internet exige que las medidas de protección también se adapten.
La tecnología puede ayudarnos a responder a amenazas cada vez más sofisticadas, pero mantener hábitos sólidos de ciberseguridad sigue siendo fundamental para esa protección, afirmó el directivo.
Su planteamiento destaca una idea clave: proteger la vida digital no consiste únicamente en instalar una aplicación o confiar en las funciones de seguridad de un dispositivo. También implica tomar decisiones informadas cada vez que se accede a una cuenta, se comparte información o se realiza una operación en línea.
En ese sentido, Norton recomienda adoptar cinco prácticas para fortalecer la protección personal:
- Utilizar contraseñas únicas y seguras. Evitar la reutilización de claves entre diferentes servicios ayuda a limitar el impacto de una posible filtración. Un gestor de contraseñas puede facilitar la administración de credenciales distintas y difíciles de adivinar.
- Activar la autenticación de dos factores. Añadir un segundo mecanismo de verificación dificulta el acceso no autorizado, incluso cuando una contraseña ha sido comprometida. Es recomendable habilitar esta función en el correo electrónico, las cuentas financieras y otros servicios importantes.
- Mantener actualizados los dispositivos y las aplicaciones. Las actualizaciones pueden corregir vulnerabilidades conocidas. Instalar las versiones disponibles y utilizar sistemas operativos que todavía reciben soporte contribuye a reducir determinados riesgos.
- Verificar antes de actuar. Ante solicitudes inesperadas de información, contraseñas o dinero, conviene detenerse y comprobar su autenticidad. Acceder directamente al sitio oficial o contactar a la entidad mediante un canal independiente es más seguro que responder al mensaje recibido.
- Evaluar las soluciones de ciberseguridad. Las herramientas que integran diferentes capas de protección pueden contribuir a detectar amenazas y estafas, además de proteger dispositivos, privacidad, identidad e información personal. La elección debe responder a las necesidades reales del usuario y complementar, no sustituir, los buenos hábitos digitales.
Un estudio que pone la prevención en el centro de la conversación
El Norton’s LATAM Cybersecurity Landscape Study 2026 fue realizado en línea por Dynata en Colombia, entre el 7 y el 20 de agosto de 2026, con la participación de 1.001 adultos de 18 años o más. Cuando fue necesario, los datos se ponderaron por edad, género y región para buscar representatividad a nivel nacional.
Los resultados ofrecen una referencia sobre las experiencias y los hábitos de seguridad digital de los adultos encuestados en Colombia. No obstante, es importante distinguir entre haber experimentado una amenaza, haber sido víctima de un delito informático y haber sufrido pérdidas económicas: son situaciones diferentes que las cifras generales del estudio no permiten equiparar automáticamente.
La conclusión es clara: cuanto más dependemos de internet, más importante resulta aprender a proteger lo que hacemos en él. No hace falta ser un experto en tecnología para comenzar. Activar la verificación en dos pasos, evitar contraseñas repetidas y comprobar los mensajes sospechosos son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia.
La seguridad digital no se construye con una única herramienta ni se resuelve de una vez. Se fortalece con decisiones cotidianas, información confiable y una actitud crítica frente a lo que encontramos en línea. En un mundo cada vez más conectado, prevenir sigue siendo una de las mejores formas de proteger nuestra identidad, nuestro dinero y nuestra tranquilidad.
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¿Qué medida de seguridad digital utilizas siempre para proteger tus cuentas y cuál crees que todavía nos falta adoptar con más frecuencia en Colombia?















