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El fraude de identidad sintética dejó de ser una amenaza secundaria para convertirse en una de las modalidades de fraude digital que más rápidamente está creciendo en el mundo. El Informe de Ciberdelitos 2026 de LexisNexis Risk Solutions revela que las tasas globales de fraude aumentaron 8 % durante 2025, mientras los delincuentes combinan identidades construidas con datos robados, bots cada vez más sofisticados y nuevas herramientas automatizadas capaces de imitar el comportamiento humano.
El estudio analizó más de 116.000 millones de transacciones online detectadas a través de la red LexisNexis Digital Identity Network durante 2025. Los resultados muestran un escenario en el que los ataques ya no dependen únicamente de credenciales robadas o métodos tradicionales: ahora buscan integrarse en el recorrido digital del usuario y pasar desapercibidos.
Fraude de identidad sintética: la modalidad que más crece
El dato que más llama la atención es el crecimiento del fraude de identidad sintética. Más de uno de cada diez fraudes, exactamente 11 %, involucra actualmente una identidad sintética. Según el informe, esto supone un crecimiento global de ocho veces frente al año anterior, convirtiéndolo en el tipo de fraude de más rápido crecimiento a escala mundial.
La estrategia es diferente a la del fraude oportunista. En lugar de actuar rápidamente, los delincuentes pueden tardar meses en construir una identidad que parezca legítima.
Para hacerlo, combinan distintos atributos robados y crean perfiles que pueden utilizar posteriormente en diferentes actividades delictivas. La ventaja para el atacante es clara: al no existir necesariamente una víctima que detecte el problema de inmediato, la operación puede mantenerse activa durante más tiempo y ofrecer mayores posibilidades de rendimiento.
El fenómeno adquiere especial relevancia en América Latina, donde el fraude de identidad sintética representa 48,3 % del fraude reportado, según el estudio.
Los agentes automatizados complican la detección del fraude
A la evolución de las identidades sintéticas se suma otro fenómeno: el crecimiento del tráfico generado por agentes automatizados.
Entre enero y diciembre de 2025, este tipo de tráfico aumentó 450 %, principalmente relacionado con pagos mediante tarjetas de crédito y con inicios de sesión en plataformas de juegos y apuestas.
El reto está en que estos agentes no necesariamente tienen una intención maliciosa. Su expansión introduce una tercera categoría de interacción digital que las organizaciones deberán aprender a distinguir: junto a las interacciones humanas legítimas y los bots tradicionales, aparecen agentes capaces de ejecutar tareas de forma automatizada.
Esto plantea una pregunta cada vez más relevante para la ciberseguridad: ¿cómo diferenciar a un usuario real de un sistema automatizado cuando ambos pueden comportarse de manera prácticamente idéntica?
Los bots maliciosos ya imitan comportamientos humanos
El panorama se vuelve todavía más complejo con la evolución de los bots maliciosos.
Durante 2025, los ataques realizados con estos sistemas aumentaron 59 %, mientras los ciberdelincuentes experimentaban con herramientas más avanzadas para superar los mecanismos de detección.
Uno de los cambios más llamativos es su capacidad para reproducir acciones asociadas normalmente con una persona. Por ejemplo, algunos bots pueden imitar con gran precisión movimientos del cursor durante un proceso de inicio de sesión.
Este tipo de comportamiento busca engañar a las herramientas modernas de detección de fraude basadas en patrones conductuales. Los principales picos de actividad se registraron durante marzo y abril, y posteriormente en agosto de 2025.
En otras palabras, detectar solamente si una interacción proviene de un bot ya no parece suficiente. El desafío consiste en determinar qué está intentando hacer ese bot y si su comportamiento representa una amenaza.


Comercio electrónico y apuestas, entre los principales objetivos
El comercio electrónico también aparece entre los sectores más afectados. La tasa de ataques de fraude en este segmento aumentó 64 % interanual.
Pero el dato más contundente está relacionado con los intentos de controlar cuentas existentes. Los ataques durante el inicio de sesión, utilizados por los delincuentes para intentar tomar el control de cuentas de clientes, aumentaron 216 %.
El incremento se produjo en todas las regiones, con especial incidencia en Estados Unidos, Canadá y Asia-Pacífico.
Por su parte, las plataformas de juegos y apuestas registraron un aumento global de 76 % en la tasa de ataques durante 2025.
Estos datos muestran que los delincuentes están buscando tanto nuevas cuentas como cuentas legítimas que ya tienen historial, información y métodos de pago asociados. Por eso, la apropiación de cuentas se convierte en una amenaza especialmente relevante para empresas y usuarios.
Cada vez más, los atacantes dependen de bots avanzados y herramientas impulsadas por IA para imitar el comportamiento humano y probar defensas con una velocidad y precisión sin precedentes, explicó Stephen Topliss, vicepresidente de Fraude e Identidad de LexisNexis Risk Solutions.
El fraude no evoluciona igual en todas las regiones
El informe también identifica diferencias importantes entre mercados.
En Norteamérica, la actividad de fraude en comercio electrónico presentó varios picos durante el año, aunque la tasa general de ataques permaneció estable en aproximadamente 2,2 %. Los principales objetivos fueron los procesos de inicio de sesión y las plataformas de comercio electrónico.
En Europa, Medio Oriente y África, la tasa de ataques aumentó 27 % interanual, en lo que representa un incremento significativo después de varios años. Una parte importante de esta actividad estuvo relacionada con intentos de apropiación de cuentas y vulnerabilidades en los mecanismos de autenticación de servicios digitales.
En Asia-Pacífico, el crecimiento de las transacciones digitales estuvo acompañado por un aumento de la actividad fraudulenta. La tasa de ataque llegó a 1,7 %, mientras los ataques dirigidos a navegadores de escritorio crecieron con fuerza debido al uso de herramientas de automatización más sofisticadas.
En América Latina, los patrones fueron más diversos entre sectores, aunque el crecimiento de los servicios digitales y la evolución de la regulación de los mercados de juegos online han elevado la preocupación por el fraude de identidad sintética.
La frontera entre humano, bot y agente será cada vez más difícil de distinguir
Uno de los mensajes centrales del informe es que la transformación tecnológica también está siendo aprovechada por las redes de ciberdelincuencia.
La automatización, la inteligencia artificial y los agentes digitales están modificando la manera en que interactuamos con servicios online. El problema es que las mismas tecnologías pueden ser utilizadas tanto por usuarios legítimos como por actores maliciosos.
Por eso, las organizaciones tendrán que desarrollar capacidades para distinguir no solamente entre una persona y un sistema automatizado, sino también entre humanos, bots y agentes, y determinar cuál es la intención detrás de cada interacción.
El informe destaca además la importancia de compartir inteligencia sobre riesgos entre organizaciones y sectores. La colaboración, el análisis avanzado y el uso de inteligencia digital global pueden convertirse en elementos decisivos para anticipar nuevas tácticas.
La metodología del estudio se basó en el análisis de más de 116.000 millones de transacciones realizadas entre enero y diciembre de 2025. LexisNexis Risk Solutions identificó intentos de fraude mediante un análisis casi en tiempo real de las interacciones digitales, desde la creación de cuentas y los inicios de sesión hasta los pagos, restablecimientos de contraseñas y transferencias.
El fraude digital ya no busca solo entrar: busca parecer legítimo
La evolución que describe este informe deja una conclusión clara: el fraude digital está pasando de atacar sistemas de forma evidente a intentar parecer una interacción legítima.
Una identidad sintética puede construirse lentamente. Un bot puede imitar movimientos humanos. Un agente automatizado puede ejecutar acciones a gran escala. Y una cuenta legítima puede convertirse en el objetivo perfecto para un atacante.
El verdadero reto de la nueva economía digital no será únicamente bloquear amenazas, sino reconocer cuándo una interacción aparentemente normal está ocultando una intención fraudulenta.
La tecnología avanza, y el fraude también. En esa carrera, la capacidad para identificar el contexto y el comportamiento puede terminar siendo tan importante como la contraseña, el dispositivo o la autenticación utilizada.
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