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Treinta años después de su llegada al país, Indra Group celebra su aniversario con algo más que una fiesta. La compañía, que ha participado en la modernización de áreas como movilidad, tráfico aéreo, infraestructura vial, defensa y transformación digital, inauguró las oficinas del nuevo Centro de Operaciones de Ciberseguridad (SOC) de IndraMind Cybersecurity. Con más de 4.000 profesionales en el territorio nacional, Colombia ya es uno de sus mercados estratégicos y un centro de talento tecnológico.
Hay un dato que cambia el ánimo de cualquier reunión de junta directiva: la ciberseguridad en Colombia ya no se mide en horas ni en días, sino en segundos. La inteligencia artificial ha convertido la defensa digital en una competencia de velocidad en la que atacantes y defensores avanzan casi al mismo ritmo. Para entender qué está en juego, conversamos con dos de los líderes de Indra que están en la primera línea de esa competencia.
Un SOC pensado para la era de la inteligencia artificial
Edwin Gualteros, director de Ciberseguridad de Indra para Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe, explica que la inauguración no es solo un cambio de sede. El nuevo centro de operaciones de ciberseguridad se apoya en inteligencia artificial, ciberresiliencia y defensa de los ciudadanos, funciona además, como un espacio de cocreación y aprendizaje.


El ejecutivo reconoce que la IA es un arma de doble filo, porque también ayuda a los ciberdelincuentes a lanzar ataques más rápidos y sofisticados. Lo describe así: estamos corriendo los 100 metros, y en los resultados la cuestión es de segundos.
Por eso el SOC opera 7×24, porque la ciberseguridad no tiene un horario. Gualteros diferencia entre un evento, que es un intento de ataque, y un incidente, que ocurre cuando ese intento logra su objetivo. La meta es que nada pase del primer estado al segundo, y en esa tarea el reloj lo decide todo: Entre más rápido se reaccione, más fácil se detienen los ataques y se evita exponer a las compañías.
Ciberseguridad en Colombia: sectores críticos y alianzas inesperadas
Según Gualteros, el país está tomando conciencia de la necesidad de protegerse, y eso ha generado una colaboración poco habitual en diferentes sectores: los competidores se vuelven aliados. Fabricantes, empresas y Gobierno trabajan juntos para construir un escudo de defensa nacional.
Indra trabaja con los sectores de energía, financiero, industria y salud. En ellos, un ciberataque puede tener consecuencias mucho más graves que una pérdida de datos, porque una parálisis tiene efectos a gran escala. En palabras del directivo, se trata de pasar de un problema digital a un problema físico.
Cifras que preocupan y atacantes cada vez más jóvenes
Por otra parte, Juan Carlos Aponte González, director de Ciberseguridad para Latinoamérica, ofrece una visión regional. Hace cinco años la región estaba rezagada frente a Europa, pero asegura que la brecha se ha ido cerrando en los últimos dos años. Brasil, México y Colombia son -según él- los territorios más complejos y atractivos para los atacantes.


Ante una estadística reciente de 3.000 ataques semanales en Colombia, su respuesta fue contundente: para sorpresa, eran 3 mil hace un par de semanas, estamos ahora hablando de 5 mil. La cifra varía según el contexto geopolítico y los momentos de alta sensibilidad, como los procesos electorales.
El dato inquietante es: detrás de esos tipos de ataques cada vez encontramos más menores de edad. Aponte explica que algunos jóvenes se dedican a esto con ayuda de la IA y que los delincuentes los utilizan porque no pueden ser judicializados.
Lo que las empresas deberían hacer ya
Gualteros propone empezar por un diagnóstico. Las organizaciones deben hacerse una foto de cómo usan la inteligencia artificial y definir cómo gobernarla, protegerla y supervisarla, incluyendo quién la usa, para qué y con qué permisos. El segundo paso es la detección, porque muchas compañías no saben que algo está pasando simplemente porque nunca lo han revisado.
La tendencia, advierte, es que los ataques tradicionales mejoran gracias a la IA: pasamos de un correo que era muy fácil de identificar a correos maliciosos muy bien hechos. A eso se suma la clonación de voz para estafas cada vez más convincentes.
Tecnología, procesos y personas
Este aniversario deja una lección clara. La IA no se puede apagar, porque los delincuentes seguirán usándola, así que la única salida es aprender a usarla mejor y más rápido que ellos. Gualteros lo resume con una imagen sencilla: debemos estar como los Boy Scouts, siempre listos. Su receta combina tecnología, procesos y personas capacitadas, y ninguno de los tres funciona sin los otros dos.


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