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La conversación sobre el futuro del automóvil debe dejar de girar únicamente alrededor de motores, baterías y kilómetros de autonomía. La apuesta de Geely Colombia apunta hacia algo más amplio: construir un ecosistema tecnológico en el que confluyen vehículos eléctricos e híbridos, inteligencia artificial, software, conectividad satelital, chips e incluso movilidad aérea. Una visión que ayuda a entender por qué la industria automotriz está comenzando a parecerse cada vez más a la industria tecnológica.
Durante una conversación con Diego Zárate, gerente general de Geely Colombia, conocimos la estrategia de la marca, su portafolio para el país y algunos desarrollos que podrían definir la movilidad propuesta por la marca para los próximos años.
La transición ya se dio y Geely, que es un ecosistema, está preparado para llevar a la gente a un nuevo nivel y a acercarlos también a una experiencia de movilidad futurista, aseguró Zárate.
Y esa frase resume buena parte de la estrategia: el vehículo comienza a transformarse en una plataforma tecnológica conectada.


Geely Colombia apuesta por electrificación, autonomía y tecnología
El portafolio presentado por la compañía contempla tres propuestas con enfoques diferentes. El modelo de entrada es el EX2, un citycar eléctrico con una autonomía de hasta 395 kilómetros bajo el ciclo NDC y dos versiones, Pro y Max, con precios que van desde $69.990.000 cop (22.000USD).
Según Zárate, la propuesta busca entregar mayor autonomía, mayor espacio y mayor tecnología de lo que hoy encontramos en el mercado, a un precio competitivo.


El siguiente escalón es el EX5, una SUV del segmento C con una autonomía anunciada de 490 kilómetros. Uno de sus puntos diferenciales es que utiliza una plataforma desarrollada específicamente para la electrificación, algo que, según el ejecutivo, tiene implicaciones tanto en el aprovechamiento del espacio interior como en la seguridad de la batería.
El componente tecnológico también ocupa un lugar central. El vehículo incorpora elementos orientados al confort y la experiencia digital, entre ellos un sistema de sonido con 12 parlantes y función de masaje en la silla del pasajero.
Este es el carro que más tecnología y gadgets tiene para el usuario, destacó Zárate.
Y la tercera propuesta es la Starray EM-i, una SUV-C híbrida con una autonomía combinada de hasta 1000 kilómetros (en modo puramente eléctrico hasta 105 Kms). La compañía pone especial énfasis en el desarrollo de sus propios sistemas de electrificación y en la evolución de las baterías, buscando reducir tamaño y peso mientras mejora la eficiencia.


Mucho más que fabricar automóviles
Uno de los puntos interesantes de la conversación aparece al observar el alcance tecnológico de Geely Holding Group. La compañía china que con 35 años de historia, entendió que el futuro de la movilidad no dependería exclusivamente de fabricar buenos automóviles.
Así, muy rápidamente se da cuenta que aquí hay que hacer el desarrollo de un ecosistema, entonces se empieza a evolucionar hacia más movilidad terrestre con otros productos y movilidad aérea con drones, explicó.
Ese ecosistema incluye hardware, software, inteligencia artificial, conectividad, microchips, dispositivos móviles, sistemas de sonido y desarrollos relacionados con vehículos autónomos.
La estrategia incluso se extiende al espacio. De acuerdo con Zárate, Geely ya cuenta con 64 satélites destinados, entre otras funciones, a soportar conectividad y actualizaciones OTA -Over the Air- para sus vehículos.
La conectividad completa de este ecosistema todavía no está activada en Colombia, pero el ejecutivo anticipa que podría llegar en el futuro.
Esta integración muestra hacia dónde se dirige buena parte de la industria: el automóvil deja de ser una máquina aislada para convertirse en un dispositivo conectado, actualizable y cada vez más dependiente de software.
Conducción autónoma: Colombia ya comienza el aprendizaje
La conducción autónoma fue otro de los temas centrales de la entrevista. Según Zárate, modelos como el EX5 y la Starray EM-i ya incorporan capacidades correspondientes al nivel 2 de asistencia a la conducción.
Esto permite que el vehículo pueda seguir al automóvil que circula adelante, mantenerse dentro del carril, tomar curvas de forma segura y reaccionar mediante frenado cuando se requiera.
El salto hacia niveles superiores dependerá, entre otros factores, del aprendizaje de los sistemas de inteligencia artificial y de la acumulación de datos obtenidos durante los recorridos.
Para Zárate, la evolución será progresiva, pero inevitable.
La autonomía también va a ser ese siguiente paso, yo veo que en los siguientes 15 años va a ser una realidad.
Su visión apunta a que tecnologías como LiDAR podrían desempeñar un papel importante en ese proceso. Más allá de las fechas, el punto relevante para el mercado colombiano es que la infraestructura digital, la regulación, la calidad de los datos y la capacidad de los sistemas para comprender las particularidades de nuestras vías, serán tan importantes como la tecnología instalada en los automóviles.


Baterías de vehículos eléctricos: ¿qué pasa después de ocho años?
Uno de los principales temores alrededor de los vehículos eléctricos sigue siendo la duración y el costo futuro de las baterías. Para Geely, buena parte de esta preocupación proviene de la percepción creada durante las primeras etapas de desarrollo de esta tecnología.
Hay un mito que se creó por el desarrollo de una tecnología nueva hace 5 años con las baterías que se desarrollaron en ese momento, señaló Zárate.
Según el ejecutivo, las baterías utilizadas actualmente por la marca cuentan con una garantía de ocho años y presentan un desgaste estimado de entre 2 % y 3 % anual. Bajo ese cálculo, afirmó que después de diez años una batería podría conservar alrededor del 70 % de su capacidad en un escenario de mayor degradación.
Otro elemento relevante es la posibilidad de intervenirlas por módulos. Esto permitiría reemplazar componentes específicos y reacondicionar la batería sin que necesariamente sea obligatorio sustituir todo el conjunto.
La seguridad también forma parte de las pruebas mencionadas durante la entrevista. Zárate aseguró que las baterías son sometidas a condiciones exigentes, incluyendo inmersión en agua, impactos y exposición al fuego.
Más allá de cualquier promesa tecnológica, este será uno de los campos donde la industria deberá seguir demostrando resultados a largo plazo. La confianza del consumidor dependerá cada vez más de factores como la degradación real de las baterías, los costos de reparación, la disponibilidad de repuestos y la existencia de una cadena efectiva para su reutilización y reciclaje.
Segunda vida y reciclaje: el reto de la movilidad sostenible
La movilidad sostenible no termina cuando un vehículo eléctrico deja de utilizar su batería principal. Allí comienza otro desafío: determinar qué hacer con ese componente y cómo aprovechar los materiales que contiene.
Según Zárate, una batería que haya reducido su capacidad hasta niveles del 60 % o 50 % todavía puede encontrar aplicaciones en otros sectores.
Se pueden utilizar en industrias, se pueden utilizar en edificios para mover elevadores. O sea, se les puede dar un segundo uso y no es necesario tirarlas.
Además, sostuvo que las baterías pueden desarmarse hasta en un 99 % para reutilizar sus componentes. Colombia todavía no dispone, según explicó, de toda la infraestructura necesaria para realizar localmente este proceso, pero la compañía contempla la posibilidad de enviar las baterías a instalaciones especializadas cuando sea necesario.
Este punto será fundamental para que la electrificación cumpla realmente con su promesa ambiental. No basta con cambiar un tanque de combustible por una batería: será necesario desarrollar cadenas completas de reparación, reutilización, almacenamiento, logística y reciclaje.
El automóvil del futuro será un ecosistema tecnológico
La transformación de la industria automotriz ya no puede analizarse únicamente desde la potencia, el diseño o el consumo energético. Los próximos vehículos competirán también por su software, capacidad de actualización, inteligencia, conectividad y nivel de integración con otros servicios digitales.
Geely busca posicionarse en ese escenario con una estrategia que conecta automóviles, baterías para vehículos eléctricos, inteligencia artificial, satélites, chips y nuevas formas de movilidad. Para Colombia, la llegada de estas tecnologías representa una oportunidad, pero también plantea preguntas sobre infraestructura, regulación, conectividad, capacitación técnica y sostenibilidad.
El verdadero cambio no consiste simplemente en reemplazar un vehículo de combustión por uno eléctrico. Consiste en comprender que el automóvil está evolucionando hacia una plataforma tecnológica capaz de aprender, conectarse y actualizarse.
Y quizá ahí está la transformación más profunda: durante más de un siglo compramos automóviles pensando principalmente en su mecánica. En los próximos años, probablemente tendremos que empezar a ver también como evaluamos cualquier gran tecnología: por su ecosistema, su software, su capacidad de evolucionar y el valor que puede seguir ofreciendo después de salir del concesionario.


🌎 Punto de encuentro
¿Crees que Colombia está realmente preparada para dar el salto hacia los vehículos eléctricos, conectados y autónomos, o la tecnología está avanzando más rápido que nuestra infraestructura? Te leemos en los comentarios.














