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La idea de hacer agua de manantial recreada podría sonar a ciencia ficción, pero una empresa colombiana asegura haber desarrollado una tecnología capaz de replicar los procesos naturales de un nacimiento de agua dentro de una máquina.
El proyecto, liderado por la compañía tecnológica Best Planet Company, mezcla ciencia, sostenibilidad e innovación para enfrentar un problema global: el enorme consumo de agua embotellada y el impacto ambiental que genera.
Detrás de esta iniciativa están dos mujeres colombianas que durante ocho años trabajaron en investigación y desarrollo para crear una máquina que recrea condiciones similares a las de un manantial natural, llamada Vik-Sha. Un sistema que dispensa agua mineralizada bajo la marca Ügua y que busca reducir el uso de botellas PET y la huella de carbono asociada al transporte de agua.


Tatiana León (arriba en la foto), directora científica de Best Planet Company, explicó que el objetivo fue imitar los procesos físicos que ocurren en la naturaleza.
Dentro de la máquina hay una serie de sistemas que son muy importantes para recrear el agua. Por ejemplo, hay sistemas de implosión, vórtex, temperatura, caudales y presiones, que buscan un resultado similar al que ocurre con el agua cuando está en un manantial, afirmó.
Tecnología de hidrógeno molecular y minerales esenciales
Uno de los puntos más llamativos del proyecto es el uso de hidrógeno molecular, una tecnología que la compañía ha venido desarrollando en diferentes industrias. Según Natalia Burbano (abajo en la foto), CMO de la empresa, cuenta con más de ocho patentes registradas en Estados Unidos relacionadas con el uso del hidrógeno.


La propuesta de Ügua consiste en combinar minerales esenciales como calcio, magnesio, zinc, cobre, hierro y selenio, junto con hidrógeno molecular en concentraciones de hasta cinco partes por millón. La empresa asegura que esto permite mejorar la biodisponibilidad de los minerales en el cuerpo humano.
Lo que hicimos aquí fue armar un “cóctel” que fortalece el sistema inmunológico en las condiciones que un manantial lo hace, señaló.
Por otro lado, Tatiana León destacó que gran parte de la investigación se apoyó en estudios ya existentes sobre minerales y sobre el hidrógeno molecular. Hay más de 11 mil estudios que hablan de todos los beneficios que tiene el hidrógeno en el agua, comentó.
Sostenibilidad: menos plástico y menos transporte de agua
Más allá de la innovación tecnológica, el proyecto pone sobre la mesa un tema urgente: la sostenibilidad ambiental. Según datos compartidos por la compañía, el año pasado se consumieron 455 billones de galones de agua embotellada y cada hora se utilizan 60 millones de botellas PET en el mundo.
La apuesta entonces es que las personas puedan reutilizar una misma botella durante largos periodos y evitar el transporte masivo de agua embotellada.
Lo que queremos hacer con esta máquina es que las personas dispensen con la misma botella durante un año, que no se transporte agua, que no se transporten botellas, para disminuir la huella de carbono, explicó León.
La compañía también asegura que este modelo ayudaría a proteger los manantiales naturales, evitando la explotación intensiva de fuentes hídricas.
Una innovación hecha en Colombia
Otro de los aspectos que más orgullo genera dentro de la empresa es el origen colombiano del proyecto. Tanto la investigación como el ensamblaje de la máquina fueron realizados en el país.
Somos 100 % colombianos, fundados y dirigidos por dos mujeres, destacó Natalia Burbano.
Incluso, aseguró que casi todos los componentes fueron fabricados localmente. Cada parte de la máquina es 100 % colombiana, cada cable, todo se hizo con insumos colombianos, menos la pantalla, comentó.
La empresa confirmó que la tecnología comenzará a llegar inicialmente a tiendas Jumbo y posteriormente a hoteles, gimnasios y restaurantes del país.
Ciencia, innovación y una visión de futuro
El caso de Best Planet Company refleja cómo la tecnología colombiana empieza a buscar soluciones desde la ciencia para problemas globales como el acceso al agua y la sostenibilidad ambiental, el proyecto demuestra cómo el ecosistema de innovación local está apostando por propuestas de alto impacto.
Más allá de vender agua, la conversación que plantea esta tecnología es interesante: ¿cómo será el consumo de agua en el futuro? ¿Seguiremos transportando millones de botellas plásticas o veremos sistemas más inteligentes y sostenibles dentro de hogares y espacios públicos?
Porque quizá el verdadero avance no sea solamente recrear un manantial con tecnología, sino replantear por completo la manera en que consumimos uno de los recursos más importantes del planeta.
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