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Detrás de cada interacción con un modelo de IA hay energía, procesamiento, infraestructura y centros de datos capaces de soportar cargas que están cambiando las reglas del juego.
En este sentido, la refrigeración líquida dejó de ser una tecnología reservada para escenarios muy específicos y comienza a convertirse en una pieza clave de la infraestructura que hará posible la expansión de la inteligencia artificial.
Sudamérica por ejemplo, está entrando en este escenario con una oportunidad estratégica. La región no solo consume tecnología: también empieza a convertirse en destino de inversiones destinadas a construir la infraestructura digital que necesitan la IA y los nuevos servicios tecnológicos.
La inteligencia artificial está cambiando el data center
Según lo expuesto durante un conversatorio con especialistas de Schneider Electric, cada país de la región presenta condiciones particulares para atraer infraestructura digital. Chile cuenta con un plan nacional de data centers y conectividad mediante cables submarinos; Colombia destaca por su ubicación geográfica y cercanía con Estados Unidos; Argentina dispone de condiciones climáticas favorables para grandes desarrollos y Perú registra una expansión interesante en colocation (*), además de contar con una infraestructura portuaria relevante.
El denominador común es claro: la demanda de infraestructura crece rápidamente. Pero la inteligencia artificial no solo está aumentando esa demanda. También está modificando la arquitectura de los centros de datos.


Las cargas de inteligencia artificial son muy impredecibles, exigen mucho más requerimiento de energía, y a su vez generan mucho más calor. Agrega Luis Santamaría, Cloud & Service Provider Segment Leader for Spanish Speaking Countries de Schneider Electric.
Ese cambio explica por qué empieza a hablarse de “fábricas de inteligencia artificial” en lugar de simplemente centros de datos: instalaciones diseñadas específicamente para soportar grandes capacidades de cómputo.
La evolución de la densidad energética es especialmente llamativa. De racks que tradicionalmente manejaban alrededor de 10 kW en la región, se está pasando a configuraciones superiores a 50 y 100 kW, mientras que hacia el futuro se mencionan capacidades de hasta 600 kW e incluso 1 MW por gabinete.
Refrigeración líquida frente al desafío del calor
El crecimiento del procesamiento trae consigo una consecuencia física inevitable: más calor que debe ser retirado de los equipos.
Paula Pinto, Business Development Manager – Cooling SAM & Caribee de Schneider Electric, explicó que el cambio también está relacionado con el comportamiento de los usuarios. Antes, los picos de utilización tecnológica podían asociarse con momentos específicos como Navidad, Black Friday o el Día de las Madres. Hoy, una tendencia en Instagram o TikTok puede disparar repentinamente la demanda de procesamiento.
Ese comportamiento impredecible obliga a diseñar infraestructuras capaces de responder con mayor flexibilidad.
La evolución de la densidad de los racks lo demuestra. De operaciones que trabajaban alrededor de 5, 15 o 20 kW en determinados momentos, se ha llegado a configuraciones de hasta 100 kW, mientras se preparan tecnologías para soportar cargas de hasta 1 MW.
En este escenario, la refrigeración líquida adquiere un nuevo protagonismo.


El modelo híbrido será clave
La transición no significa que el aire acondicionado tradicional vaya a desaparecer de un día para otro. La propuesta que emerge en el encuentro con los ejecutivos emerge hacia una arquitectura híbrida, donde la refrigeración líquida retire directamente el calor de los chips y los sistemas de aire continúen encargándose del calor remanente dentro del ambiente.
La razón es práctica: no todos los componentes de un data center son los chips que procesan IA. UPS, paneles eléctricos y otros equipos también generan calor.
Por eso, la implementación dependerá de las características de cada proyecto, su crecimiento esperado, el procesamiento requerido y la relación entre CAPEX y OPEX.
En centros existentes, la adopción será progresiva. En nuevos proyectos o desarrollos Greenfield, la refrigeración líquida puede incorporarse desde el diseño inicial.
Entre las tecnologías propicias para apoyar estos desafíos aparecen las CDUs y las Shielded Water Doors, capaces de integrarse en diferentes configuraciones, tanto con sistemas de agua helada como con expansión directa.
Energía, sostenibilidad y eficiencia
El reto no es únicamente tecnológico. La capacidad eléctrica se convierte en uno de los puntos críticos para que Sudamérica pueda aprovechar esta oportunidad.
La región cuenta con perspectivas favorables en generación mediante fuentes renovables, pero el desafío también está en contar con sistemas de transmisión y distribución capaces de acompañar el crecimiento.
A esto se suma el talento especializado y la sostenibilidad.
La única forma en que la inteligencia artificial escale de manera sostenible, es construir una infraestructura cada vez más eficiente. Agrega la ejecutiva.
En este contexto, la refrigeración tiene un peso considerable. Durante la presentación se señaló que los sistemas de cooling pueden representar cerca del 40 % del consumo eléctrico de un centro de datos.
Por eso, incluso pequeñas reducciones adquieren relevancia cuando se aplican sobre una porción tan importante del consumo total. La eficiencia se mide, entre otros indicadores, mediante el PUE (Power Usage Effectiveness o Eficacia del Uso de la Energía), utilizado para evaluar qué tan eficientemente se utiliza la energía dentro del data center.


Del centro de datos al diseño modular
Otra tendencia destacada es la prefabricación. La posibilidad de fabricar módulos de potencia y refrigeración en ambientes controlados puede ayudar a reducir cuellos de botella durante la construcción.
También ganan relevancia los gemelos digitales, utilizados para simular diseños antes de construirlos y comprobar cómo podrían responder frente a cargas de IA impredecibles.
La modularidad aparece como otro elemento estratégico. Un diseño de referencia de 5 MW, por ejemplo, podría replicarse para ampliar la capacidad a 10 MW de manera más rápida y estructurada.
La idea responde a una realidad: la demanda puede cambiar antes de que una infraestructura tradicional termine de construirse.
¿Qué viene para los próximos años?
Las proyecciones compartidas apuntan a un crecimiento del 25 % del mercado de liquid cooling hacia 2029 en la región analizada. Sin embargo, también se advierte que el comportamiento de los usuarios y la evolución de la inteligencia artificial pueden acelerar todavía más esa demanda después de ese horizonte.
La próxima generación de infraestructura apunta hacia sistemas híbridos que combinen refrigeración líquida, aire y sistemas de rechazo de calor mediante agua helada o dry coolers, dependiendo de las condiciones del proyecto y del entorno.
También se plantea una tendencia hacia el uso de centrales de agua helada incluso en centros de datos pequeños y medianos, mientras que en regiones con condiciones climáticas favorables podrían aprovecharse alternativas como el free cooling.
La próxima generación es la tecnología híbrida, donde vamos a trabajar liquid cooling y también la parte de aire.
La elección, sin embargo, no será idéntica para todos. El tamaño del centro, su proyección de crecimiento, el procesamiento esperado y la estructura de inversión determinarán qué arquitectura resulta adecuada.
Una infraestructura que debe aprender a anticiparse
La gran lección de esta transformación es que la IA no está cambiando solamente las aplicaciones que utilizamos. Está modificando la infraestructura física que existe detrás de ellas.
La conversación sobre inteligencia artificial suele concentrarse en modelos, asistentes y aplicaciones. Sin embargo, cada respuesta generada requiere servidores, energía, refrigeración, conectividad y talento especializado.
El verdadero desafío para los próximos años será construir esa infraestructura con suficiente capacidad para crecer, pero también con eficiencia para que el aumento del cómputo no se convierta en un problema energético y ambiental.
La inteligencia artificial puede ser digital, pero sus necesidades son absolutamente físicas. Y mientras los chips procesan cada vez más información en menos espacio, la capacidad de retirar ese calor será tan estratégica como la capacidad de procesar los datos.


🌎 Punto de encuentro
(*) Servicio de alquilar espacio físico en un centro de datos (data center) de un tercero para colocar los servidores y equipos informáticos propios de una empresa.














