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Durante años, los drones fueron vistos principalmente como equipos que necesitaban un operador, un control remoto y una atención constante. Pero ese escenario está cambiando. Los drones con inteligencia artificial están avanzando hacia una operación cada vez más autónoma, capaz de ejecutar inspecciones, tareas de vigilancia y misiones especializadas con menos intervención humana.
Esa transformación fue uno de los temas centrales de la conversación que tuvimos con Julián Rodríguez, CEO y fundador de Galileo Instruments, durante la Feria Internacional de Seguridad 2026. La compañía colombiana lleva 16 años en el mercado y ha construido una operación que combina tecnología geoespacial, drones, seguridad y defensa, búsqueda y rescate, medio ambiente, recursos naturales y ciudades inteligentes.
Drones con inteligencia artificial y la nueva seguridad tecnológica
Galileo Instruments es una compañía 100 % colombiana que cuenta con oficinas en Panamá desde hace cuatro años y en Lima, Perú, desde hace tres. En Colombia opera en Medellín, Armenia y Bogotá, con un equipo de más de 70 colaboradores especializados en diferentes áreas tecnológicas.
Uno de sus principales pilares nació en el sector geoespacial. Según Rodríguez, la empresa ha entregado más de 20.000 sistemas GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite) en Colombia, destinados a aplicaciones como topografía, geodesia, catastro y ciencias de la Tierra.
Pero su portafolio también se ha expandido hacia nuevas tecnologías. Entre ellas se encuentran los drones submarinos ROV, utilizados en sistemas de inspección y seguridad.
Tenemos otro portafolio que es la parte de seguridad y defensa, donde venimos desarrollándolo alrededor de hace 5 años.
En la Feria de Seguridad, la compañía presentó parte de sus soluciones relacionadas con drones, cámaras térmicas especializadas y tecnologías para búsqueda y rescate apoyadas por inteligencia artificial.


Automatización: el rumbo de la tecnología de drones
Para Rodríguez, la tendencia es clara: la evolución apunta hacia la robótica, la incorporación de IA y una operación cada vez más automatizada.
La tendencia definitivamente es en cuanto a robótica, incorporación de IA, y la parte automatizada 100 %.
Uno de los cambios más interesantes es la reducción de la dependencia del piloto. La tecnología ya permite desarrollar sistemas autónomos capaces de realizar inspecciones recurrentes y ser operados remotamente.
En ese escenario aparecen los llamados sistemas dock o “nidos”, que pueden permanecer instalados en ubicaciones remotas con energía, paneles solares e internet. Desde allí, los drones pueden ejecutar operaciones programadas sin que sea necesario desplazar permanentemente a un operador al lugar.
La tendencia [es] que sea completamente automatizado, que no requiera de un piloto.
Los avances también incluyen mejoras para enfrentar condiciones ambientales y operativas más exigentes, como sensores especializados y mayor resistencia frente a la lluvia.


EVO 3: autonomía, IA y navegación visual
Entre las tecnologías presentadas se destaca el EVO 3, un dron portátil y táctico orientado a tareas de inspección. Según Rodríguez, el equipo busca responder a uno de los principales desafíos del sector: combinar capacidades avanzadas con una estructura compacta.
Cuenta con una cámara térmica de alta resolución y un telémetro láser capaz de medir distancias de hasta 2 kilómetros. Tiene una dimensión aproximada de 35 centímetros, 50 minutos de autonomía de vuelo, tecnología RTK con precisión centimétrica y hasta 25 kilómetros de telemetría.
Este es un drone ya muy portable, es un drone táctico, un drone para inspecciones.
Uno de sus elementos diferenciales está en las comunicaciones. El equipo incorpora encriptación y tecnología anti-jamming (tecnología de seguridad diseñada para detectar y neutralizar interferencias provocadas por dispositivos inhibidores de señal) con más de seis saltos de frecuencia y seis frecuencias diferentes. En versiones con firmware policial o militar, puede habilitar hasta 12 frecuencias.
Además, incorpora un sistema de navegación visual que puede operar sin depender del GPS.
Si a mí me bloquean la parte de GPS, pues el drone tiene capacidad de navegación visual.
La propuesta también incluye comandos de voz e inteligencia artificial, elementos que reflejan hacia dónde está evolucionando la operación de estos equipos.
Un “nido” para recargar, operar y automatizar
El ecosistema se complementa con Autel Nest, una estación tipo dock que recarga el dron y le proporciona el entorno tecnológico necesario para sus operaciones.
El Nest recarga el drone y le pone todo el equipamiento en software necesario para poder navegar.
La solución incorpora también un centro de comando y control. Rodríguez destacó el sistema Atena de Autel, que integra la tecnología dentro de un ecosistema con SDK abierto.
Eso permite que las organizaciones puedan desarrollar e incorporar sus propios códigos y tecnologías sobre la plataforma.
La estación incluye funcionalidades como monitoreo meteorológico y puede realizar la recarga del equipo en aproximadamente 30 minutos, según lo explicado durante la entrevista. Además, la solución puede instalarse de manera estática o integrarse en vehículos.
Incluso cuenta con capacidad para despegar y aterrizar en movimiento mediante un sistema basado en QR.
La tecnología avanza, pero también exige responsabilidad
La evolución de los drones no solo plantea nuevas posibilidades para empresas, organismos y operaciones especializadas. También exige entender el entorno regulatorio.
Rodríguez insistió en que, mientras la tecnología avanza, existen restricciones gubernamentales y normas relacionadas con la aeronáutica que deben ser comprendidas y respetadas.
Ese puede ser uno de los grandes aprendizajes de esta nueva etapa tecnológica: la innovación no consiste únicamente en incorporar inteligencia artificial o automatizar procesos. También implica utilizar esas capacidades de forma responsable.
Los drones están dejando de ser simplemente dispositivos controlados a distancia para convertirse en plataformas conectadas, autónomas e integradas con sensores, software, IA y sistemas de comando y control. El salto tecnológico ya está en marcha.
Y quizás la verdadera pregunta para las organizaciones ya no sea cuándo llegarán estos sistemas, sino cómo se prepararán para aprovecharlos.






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