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Detrás de cada intento de intrusión hay una realidad más compleja: no basta con invertir en software, firewalls o nuevas plataformas. Las organizaciones también necesitan saber, con evidencia técnica, si sus sistemas de protección realmente funcionan cuando se enfrentan a una amenaza real.
Entre los países más atacados de América Latina
El país solo es superado por Brasil, con 4.118 ciberataques semanales por empresa, y se encuentra por encima de México, que registra 3.548, según el más reciente informe de Check Point Research.
América Latina se ha convertido en una de las regiones más expuestas a la actividad de los ciberdelincuentes. Las empresas reciben, en promedio, 3.364 ataques semanales, lo que representa un crecimiento del 20 % frente al año anterior y sitúa a la región por encima de Asia-Pacífico, África, Europa y Norteamérica.
La lectura es bastante directa: para los atacantes, América Latina se ha convertido en un objetivo cada vez más atractivo.
Los ciberataques crecen en volumen
Otros indicadores confirman la magnitud de las amenazas digitales en Colombia.
Según el Reporte del Panorama de Amenazas 2026 de FortiGuard Labs de Fortinet, durante 2025 Colombia registró 10,9 billones de intentos de ciberataque y 7 billones de escaneos de vulnerabilidades dirigidos a su infraestructura digital.
Uno de los riesgos más disruptivos continúa siendo el ransomware, una modalidad de ataque que puede paralizar organizaciones y comprometer información crítica. De acuerdo con las cifras citadas por Fortinet, esta amenaza creció 389 % a nivel mundial en 2025 y dejó 7.831 víctimas confirmadas, cinco veces más que el año anterior.
El impacto también se refleja fuera de los departamentos de tecnología.
El informe Estado de la ciberseguridad en Colombia, de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), señala que el Centro Cibernético Policial recibió 77.866 denuncias por delitos informáticos durante 2024, un aumento del 23 % frente al año anterior.
De ese total, 37.409 denuncias correspondieron a hurtos por medios informáticos, con un crecimiento interanual del 20 %.
Las cifras muestran que el debate sobre seguridad digital ya no puede limitarse a prevenir incidentes. También implica medir qué tan preparada está una organización para resistirlos.
No basta con tener herramientas
El punto central es relevante para las organizaciones: contar con herramientas de protección no garantiza automáticamente que estén funcionando de la manera esperada.
En este sentido, la nueva Unidad Especializada en Ciberseguridad de NYCE, es una iniciativa orientada a la evaluación, prueba y validación técnica en ciberseguridad, respaldada por más de 30 años de trayectoria de la organización en materia de regulaciones aplicables a productos y Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información en América Latina.
Así, la propuesta busca generar evidencia técnica objetiva e independiente mediante pruebas controladas y evaluaciones de sistemas IT, OT, IoT, Cloud e inteligencia artificial, alineadas con estándares y regulaciones internacionales.
Colombia está en un punto de inflexión: las empresas ya no pueden simplemente declarar que son seguras, tienen que demostrarlo con evidencia técnica verificable. Cada ataque que golpea a un banco, una entidad de gobierno o un proveedor tecnológico confirma lo mismo: la seguridad se construye con validación independiente, no solo con más herramientas instaladas, afirmó Pablo Corona, experto y Director of Cybersecurity Solutions NYCE.
El directivo además expresó que la Unidad Especializada en Ciberseguridad evalúa y pone a prueba productos, servicios e infraestructuras críticas para ayudar a las organizaciones a tomar decisiones informadas antes de que ocurra un incidente.
Evaluar y validar: una capa adicional para la seguridad digital
La evaluación independiente no se plantea como un reemplazo de la consultoría o de los procesos de implementación.
La diferencia está en el enfoque.
Mientras una empresa de consultoría puede diseñar e implementar controles de seguridad, un proceso independiente puede someter esos controles a pruebas, ataques simulados y escenarios controlados para determinar su comportamiento ante una amenaza.
El resultado puede aportar evidencia técnica que las organizaciones utilicen para sus procesos internos y para demostrar capacidades ante reguladores, clientes y socios comerciales.
Este enfoque cobra especial relevancia en sectores donde una interrupción o vulnerabilidad puede tener consecuencias importantes, especialmente en infraestructuras críticas y entornos cada vez más conectados.
Colombia también avanza en su respuesta institucional
El fortalecimiento de la seguridad digital también forma parte de la agenda institucional del país.
En junio de 2025, el Gobierno de Colombia presentó la Estrategia Nacional de Seguridad Digital 2025-2027, liderada por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC).
La estrategia contempla, entre otros elementos, la creación de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) nacional y mecanismos para coordinar la respuesta frente a incidentes críticos.
El desafío, sin embargo, va más allá de crear nuevas estructuras o sumar tecnologías. La velocidad con la que evolucionan los ataques obliga a mantener un proceso constante de evaluación.
Porque en ciberseguridad hay una diferencia enorme entre creer que un sistema está protegido y tener evidencia de que puede resistir un ataque.
La gran lección: la seguridad también debe ponerse a prueba
Las cifras de Colombia y América Latina muestran que el riesgo digital seguirá creciendo al mismo ritmo que aumenta la dependencia de las empresas de la tecnología.
La inteligencia artificial, la nube, los dispositivos conectados y la automatización abren nuevas oportunidades, pero también amplían la superficie de ataque. En ese escenario, instalar más herramientas ya no parece suficiente.
El siguiente nivel de madurez pasa por una pregunta mucho más incómoda, pero también más útil: ¿qué ocurriría si alguien intentara vulnerar nuestros sistemas hoy?
La respuesta no debería depender de una suposición. Debería poder demostrarse.

















