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La ciberseguridad e IA ya no es un tema exclusivo de expertos o películas futuristas. Hoy, cualquier persona con presencia digital -desde empleados corporativos hasta creadores de contenido- puede convertirse en objetivo de ataques cada vez más sofisticados impulsados por inteligencia artificial. Lo más inquietante no es solo la tecnología detrás de estos ataques, sino lo fácil que se ha vuelto manipular voces, imágenes y hasta identidades completas en internet.
Durante una conversación con David González (en la foto), Security Researcher para ESET Latinoamérica, quedó claro que el panorama digital en 2026 está entrando en una nueva etapa: una donde los ciberdelincuentes ya no solo buscan vulnerar sistemas, también explotar la confianza humana mediante IA, deepfakes y robo de información personal.
Existen inteligencias artificiales enfocadas precisamente en clonar empleados, sus voces e incluso la forma en cómo hablan. Hoy eso ya es una tendencia, explicó González.
Deepfakes más reales y peligrosos
Uno de los puntos más preocupantes es la evolución de los deepfakes. Lo que hace apenas dos años parecía una imitación torpe y fácil de detectar, hoy puede engañar incluso a usuarios experimentados.
David González recordó el caso viral conocido como “el espagueti con Will Smith”, una prueba utilizada para medir el avance de los deepfakes.
La misma prueba se volvió a hacer a principios de 2025 y el resultado fue sorprendente y alarmante, porque ahora sí parece completamente real, comentó.
El problema ya no es únicamente tecnológico. También es social. La velocidad con la que circula el contenido digital hace que muchas personas compartan información sin verificar su autenticidad.
Hoy cuesta distinguir si algo es auténtico o generado con inteligencia artificial. Y eso está provocando desinformación, añadió González.


Smart TV, dispositivos inteligentes y el riesgo silencioso
Mientras muchos usuarios se enfocan en proteger sus computadores o smartphones, los dispositivos del hogar inteligente se están convirtiendo en un nuevo punto vulnerable.
Televisores inteligentes, cámaras, asistentes virtuales y otros equipos conectados pueden abrir la puerta a ataques si no cuentan con medidas adecuadas de seguridad.
Lamentablemente, para reducir costos, muchas veces se deja de lado la seguridad, afirmó González al recordar casos como el botnet Mirai, que convirtió dispositivos conectados del hogar en herramientas para lanzar ataques masivos.
El mensaje es claro, ahorrar en tecnología sin revisar estándares de protección puede salir mucho más caro.
Creadores de contenido, los nuevos objetivos digitales
La explosión de las redes sociales también ha convertido a influencers, streamers y creadores de contenido en blancos frecuentes de los ciberdelincuentes.
Según González, muchos terminan exponiendo demasiada información personal sin darse cuenta.
Hemos visto casos donde les roban cuentas o canales completos, aseguró.
Direcciones, rutinas, ubicaciones de estudios o incluso fotografías aparentemente inocentes pueden convertirse en pistas valiosas para ataques de ingeniería social.
Además, los correos falsos siguen siendo una de las tácticas más efectivas.
Uno de los problemas más comunes es que reciben correos aparentemente enviados por marcas reconocidas o patrocinadores, explicó.
El error que sigue repitiéndose: malas contraseñas
Aunque las amenazas evolucionan, muchos problemas siguen comenzando por algo básico: contraseñas débiles.
Para González, el concepto de higiene digital sigue siendo una deuda pendiente en Latinoamérica.
Muchas personas usan contraseñas débiles o nunca las cambian, señaló.
El experto recomienda utilizar claves robustas con combinaciones de letras, números y caracteres especiales, además, activar el doble factor de autenticación y evitar reutilizar la misma contraseña en distintas plataformas.
También destacó el uso de gestores de contraseñas como KeePass o soluciones integradas de compañías tecnológicas. Sin embargo, insistió en revisar siempre los permisos y términos de uso antes de entregar información sensible.
Trabajo híbrido y ransomware, una combinación delicada
El crecimiento del trabajo remoto y los entornos híbridos también amplió la superficie de ataque para las empresas.
La pandemia revolucionó la forma en cómo trabajamos, recordó González.
Muchas compañías habilitaron accesos rápidos para mantener operaciones activas, pero sin implementar suficientes controles de seguridad. Eso permitió el aumento de ransomware, malware y robo de datos corporativos.
Por eso, el especialista insiste en que los dispositivos empresariales deben estar cifrados, administrados correctamente y protegidos con herramientas capaces de detectar amenazas avanzadas.
La información: el verdadero oro digital
Uno de los mensajes más contundentes de nuestra conversación fue entender que la información personal se convirtió en uno de los activos más valiosos del mundo digital.
Hoy la información es el nuevo oro del siglo XXI y debe protegerse adecuadamente, afirmó González.
El panorama de ciberseguridad en Colombia y Latinoamérica sigue siendo desafiante, especialmente por el crecimiento de ataques de phishing, ingeniería social e infostealers (ladradores de información). Y aunque la inteligencia artificial puede impulsar productividad y transformación digital, también está acelerando la sofisticación de los ataques.
La gran pregunta ya no es si la IA cambiará la ciberseguridad. Eso ya ocurrió. La verdadera discusión es qué tan preparados estamos para convivir con una tecnología capaz de imitar voces, rostros y comportamientos humanos casi a la perfección.


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