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La adopción de inteligencia artificial entra en 2026 en un momento clave: menos hype, más resultados reales.
Según SAS, el mercado está pasando del entusiasmo experimental a una etapa donde las empresas deberán demostrar valor, control y retorno de inversión con métricas claras. En otras palabras: la IA ya no se evalúa por promesas, sino por impacto tangible en el negocio.
Las organizaciones enfrentan tres tensiones simultáneas: proyectos de GenAI que no escalan, presión sobre costos e infraestructura (incluyendo energía y data centers) y un desafío de confianza que puede frenar el valor o multiplicar los riesgos. La conversación cambia: ahora la IA compite por evidencia, no por atención.
La adopción de inteligencia artificial avanza, pero la madurez no siempre acompaña
El estudio global de SAS e IDC -basado en una encuesta a 2.375 tomadores de decisiones de negocio e IT en diferentes regiones del mundo- muestra un crecimiento acelerado en la adopción de inteligencia artificial, aunque la madurez operativa aún no está al mismo nivel.
Actualmente, 65 % de las organizaciones ya utiliza IA y 32 % planea adoptarla en los próximos 12 meses. Sin embargo, la expansión tecnológica está superando la capacidad de gobernarla correctamente.
En términos de tecnologías, el informe revela:
- La IA generativa supera a la IA tradicional en adopción: 81 % frente a 66 %.
- La IA agéntica alcanza 52 % de adopción inicial.
- La IA cuántica sigue en fase temprana con 30 %.
SAS anticipa una “depuración” del mercado: CFOs y líderes tecnológicos exigirán resultados verificables. Muchos proyectos de IA quedarán en pausa si no demuestran productividad, ahorro o crecimiento medible.
El dilema de confianza en IA: el mayor freno y el mayor riesgo
Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es el llamado dilema de confianza en IA, una brecha entre la confianza percibida y la confianza demostrable basada en prácticas reales de gobierno, ética y control.
Globalmente, 46 % de las organizaciones cae en esta brecha. El contraste es evidente:
- 78 % afirma confiar plenamente en la IA.
- Solo 40 % ha invertido en hacer sus sistemas demostrablemente confiables.
Esto implica un riesgo doble: subutilizar sistemas confiables por falta de confianza interna o depender demasiado de sistemas no probados por exceso de confianza.
El informe también revela un sesgo importante: en organizaciones con baja “trustworthiness”, la IA generativa es confiada hasta tres veces más que el machine learning tradicional, aunque este último suele ser más explicable.
Esto eleva la urgencia de reforzar gobierno de datos, validación y trazabilidad antes de integrar modelos conversacionales o agentes en procesos críticos.
ROI de la inteligencia artificial: la presión por resultados cambia las reglas
El estudio conecta directamente la confianza con el retorno de inversión en IA. Cuanto mayor es la madurez y la adopción de prácticas responsables, mayor es el ROI.
Los objetivos que generan mayor retorno por cada dólar invertido son:
- Mejora de la experiencia del cliente: 1,83
- Expansión de market share: 1,74
- Mayor resiliencia del negocio: 1,71
En contraste, el simple ahorro de costos presenta el ROI más bajo (1,54). La conclusión es clara: la IA genera más valor cuando transforma procesos y experiencias, no cuando se limita a recortes tácticos.
De la IA generativa a la IA agéntica: el salto exige fundamentos sólidos
SAS prevé que 2026 impulsará la conversación sobre IA agéntica, con sistemas capaces no solo de recomendar, sino de ejecutar tareas y coordinar flujos de trabajo entre humanos y máquinas.
Pero escalar esta nueva ola dependerá de fundamentos que muchas empresas aún no tienen resueltos. Los principales frenos identificados son:
- Entornos cloud de datos no optimizados (49 %).
- Gobierno de datos insuficiente (44 %).
- Escasez de talento especializado (41 %).
Sin arquitectura robusta, calidad de datos y trazabilidad, la promesa de agentes autónomos operando de extremo a extremo seguirá siendo limitada.
La inversión en IA responsable se acelera
Frente al desafío de confianza, las organizaciones están ajustando prioridades. El informe muestra que:
- 58 % planea aumentar moderadamente la inversión en IA responsable.
- 25 % prevé aumentos significativos.
Las áreas prioritarias incluyen:
- Ética, compliance y gestión de riesgos (56 %).
- Plataformas con principios de IA responsable integrados (54 %).
- Explicabilidad, equidad y robustez de modelos (47 %).
Qué deben priorizar las empresas en 2026
Según SAS, las organizaciones que quieran escalar IA con éxito deben enfocarse en cinco acciones clave:
- Priorizar casos de uso con impacto real en negocio y métricas claras.
- Integrar gobierno de datos y modelos desde el diseño, no al final.
- Prepararse para IA agéntica con arquitectura, APIs y observabilidad.
- Fortalecer talento y cultura mediante reskilling y capacitación.
- Alinear confianza con evidencia mediante controles y métricas verificables.
La era del hype termina, comienza la era de la evidencia
La inteligencia artificial entra en una fase de madurez donde la confianza, el gobierno y el retorno de inversión serán los verdaderos diferenciadores.
Las empresas que logren alinear innovación con control y resultados medibles no solo adoptarán IA: la convertirán en ventaja competitiva sostenible.
El mensaje es claro para 2026: ya no basta con experimentar. Es momento de demostrar.


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