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La inclusión financiera digital dejó de ser un concepto bonito en presentaciones y se convirtió en una herramienta real para cambiar vidas.
En un país donde más de 20 millones de adultos no tienen acceso al crédito formal y donde cerca de 11 millones han tenido que recurrir al temido gota a gota -con tasas que pueden superar el 380 % e incluso el 600 % anual-, hablar de tecnología aplicada a las finanzas ya no es moda: es una necesidad social urgente.
El gota a gota no existe porque la gente quiera usarlo, existe porque no hay opciones reales, se dijo con claridad al inicio del encuentro entre la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá y la fintech Monet. Y es ahí donde empieza lo interesante: ¿qué pasa cuando sí hay opciones, cuando la tecnología, los datos y las alianzas público-privadas se juntan para crear una alternativa viable, rápida y a escala?
Monet y el microcrédito como puerta de entrada al sistema
Miguel Londoño, gerente de operaciones de Monet (en la foto principal), lo resume así: Monet nace con el propósito de hacer inclusión financiera responsable en Latinoamérica, empezando por Colombia. Su modelo parte de una realidad contundente: hoy más del 95 % de los adultos tiene al menos una cuenta bancaria o billetera digital, pero eso no significa que tengan acceso al crédito.
La apuesta de la fintech es usar open banking, inteligencia artificial y análisis de datos para construir un modelo alternativo de riesgo. Los usuarios, como dueños de sus datos financieros, nos dan acceso a su información para que con un algoritmo podamos hacer un análisis de riesgo que toma menos de dos minutos, explicó Londoño. El resultado: una tasa de aprobación cercana al 70 %, con cupos iniciales entre 50.000 y 500.000 pesos colombianos (entre 12 y 110 dólares aprox), que pueden crecer hasta un millón (250 dólares aprox).
Lo interesante no es solo el “sí” al crédito, sino cómo se usa: retiro directo a la cuenta, pago de servicios públicos dentro de un marketplace o compras vía QR interoperable en comercios. Microcréditos, de corto plazo (máximo 30 días), pensados para resolver urgencias reales sin caer en la trampa del sobreendeudamiento.
Inclusión financiera responsable, con datos y sin castigos
Uno de los puntos más disruptivos del modelo es su política frente a las centrales de riesgo. Nosotros como política de compañía no hacemos reportes negativos. Si alguien no nos paga, es porque nosotros nos equivocamos en la originación del crédito, afirmó Londoño. Pero sí reportan de forma positiva a favor de los usuarios cumplidos. Y ahí ocurre la magia estadística: el 10 % de quienes lograron tres reportes positivos con Monet accedieron por primera vez a una tarjeta de crédito; el 21 % consiguió un crédito en la banca tradicional y más del 98 % pudo acceder a un plan pospago en telecomunicaciones.
En otras palabras, la fintech funciona como un puente entre la exclusión y el sistema financiero tradicional.
El rol de Bogotá y la alianza público-privada
María del Pilar López, secretaria distrital de Desarrollo Económico, puso el contexto sobre la mesa: en Bogotá hay más de 480.000 micronegocios, pero solo el 15 % tiene crédito, y de esos, otro 15 % no lo consigue. El 33 % dice que no le prestan porque está reportado en centrales de riesgo, el 32 % porque no tiene historial y el 17 % porque no tiene ingresos suficientes. Es un círculo vicioso, explicó.


Sobre la alianza con Monet, expresó: Este es un maravilloso ejemplo de un trabajo público-privado para llegar a un segmento que estaba completamente excluido del sistema financiero. Los resultados hablan solos: más de 50.000 operaciones de crédito, más de 25.000 reportes positivos generados, 4.500 millones de pesos desembolsados y una tasa de aprobación en Bogotá superior al 75 %.
El dato más potente: Casi el 77 % de los beneficiarios tenía un reporte negativo en centrales de riesgo. Y aun así, el sistema funcionó.
Menos gota a gota, más oxígeno para los negocios
El impacto va más allá del acceso al crédito. Según el estudio, el 33 % de los usuarios dejó de recurrir al gota a gota. Otro 40 % nunca había caído allí, pero estaba completamente excluido y sobrevivía con préstamos de amigos o familiares.
Los usos del crédito son tan cotidianos como estratégicos: 22 % para negocio o emprendimiento, 22 % para insumos, 22 % para servicios públicos, 14 % para mercado y el resto para transporte o pagos puntuales. No es dinero para lujos, es dinero para sostener la vida productiva.
Un ejemplo con rostro humano de la estadística
Detrás de los porcentajes estuvo Ada Cantillo, una manicurista y emprendedora bogotana. Empezó con un crédito de $100.000 pesos para comprar insumos y hoy maneja un cupo de $350.000, con más de 20 créditos utilizados para su trabajo.


Su testimonio también recuerda –digamos- el lado oscuro: En el gota a gota podían ofrecerte 100 mil pesos, pero terminabas pagando casi 200 mil, y empezaban a acosarte y a amenazar a tu familia. Hoy, su realidad es otra: Ya soy independiente, me ha ido muy bien y hasta me puedo tomar una vacación.
Tecnología, datos y dignidad financiera
La cartera vencida de Monet a 90 días es menor al 5 %, muy por debajo del promedio del mercado. ¿La razón? Microcréditos ajustados a la necesidad real y a una población que, como dijo la secretaria María del Pilar López, cuando la persona vuelve a tener la oportunidad de estar en el sistema, lo valora mucho más.
La inclusión financiera digital no es solo una discusión de fintechs y algoritmos: es una estrategia concreta para cerrar la llave al gota a gota, devolverle dignidad al crédito y convertir la tecnología en una palanca de movilidad social.
Porque al final, como quedó claro en este encuentro, cuando el crédito formal sí llega, no solo cambia una cifra en una base de datos: cambia la historia de las personas.


Entrevista a María Camila Fajardo, directora de Inclusión Financiera en Monet
¿Cuánto tiempo tarda una persona en pasar de Monet a la banca tradicional?
Eso depende mucho del historial crediticio previo de cada persona. Sin embargo, según los estudios que hemos hecho en Monet, en general una persona necesita tres reportes positivos en centrales de riesgo, idealmente en tres meses consecutivos.
Hoy nuestra tasa de recurrencia es superior al 90 %. Es decir, un usuario que pide crédito en el mes uno, muy probablemente vuelve en el mes dos y en el mes tres. Con esos tres reportes positivos consecutivos, la huella financiera de la persona ya mejora lo suficiente como para empezar a ser considerada por distintas entidades financieras.
Ahora, si la persona tiene otros reportes negativos antiguos o situaciones pendientes con bancos o empresas de telecomunicaciones, puede que necesite un poco más de tiempo. Pero en promedio, tres reportes positivos en tres meses consecutivos ya abren muchas puertas.
¿Monet le da un certificado al usuario o cómo funciona ese historial?
Nosotros no damos certificados físicos. Hacemos el trabajo directamente con las centrales de riesgo. Reportamos de manera positiva a DataCrédito y TransUnion.
Cuando el usuario va a un banco o a una entidad financiera, esa entidad revisa su historial y ahí ya aparece el comportamiento positivo reportado por Monet.
¿Ya existen casos reales de personas que hayan crecido gracias a Monet?
Sí, muchos. Ada es uno de esos casos, pero hay muchos más. La mayoría de nuestros usuarios son trabajadores independientes, personas sin salario fijo ni contrato formal, lo que hace todavía más difícil que entren al sistema financiero tradicional.
Tenemos historias de personas desplazadas por la violencia que llegan a Monet como primera opción de crédito. Incluso algunos acceden sin estudio de crédito porque sabemos que no tienen huella financiera. Hay casos de personas que venían de zonas rurales, que empezaron financiando cosas tan básicas como volantes para promocionar su negocio, y hoy son usuarios recurrentes que pagan siempre a tiempo.
¿Cómo funciona el acceso al crédito para la población migrante?
Tenemos una alianza muy importante con Nequi. Nosotros estamos integrados dentro de la app de Nequi como una experiencia embebida: es decir, un botón dentro de Nequi desde donde pueden solicitar el crédito de Monet.
Usamos el historial de movimientos de su billetera digital para hacer el análisis. No todos pasan, por supuesto. A quienes no quedan aprobados, los vinculamos a un programa de educación financiera.
Muchos de ellos sí tienen ingresos, pero los manejan todo en efectivo o en remesas. Entonces los acompañamos durante unos tres meses para que empiecen a mover su dinero dentro de la billetera. Con eso, más adelante, pueden tener opción de crédito.
¿Cuál es el siguiente paso de Monet?
Hoy tenemos aliados que sí pueden ofrecer créditos más grandes. Nuestro foco actual está en el microcrédito, porque es el que realmente le permite a la persona entrar al sistema financiero.
Nuestro objetivo es ser ese primer escalón. El primer paso. Y también estamos enfocados en expandir Monet a otros países, por ejemplo México hacia finales de 2026.
La inclusión financiera real no empieza con grandes créditos, empieza con confianza, datos y pequeñas oportunidades bien usadas. Monet está demostrando que tres buenos comportamientos pueden cambiar el destino financiero de una persona durante años.
🌎 Punto de encuentro
¿Crees que las fintech pueden convertirse en el verdadero puente entre la exclusión financiera y la banca tradicional en Colombia? Te leemos en los comentarios.
















