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Se acerca la época más esperada: las luces brillan, las familias se reúnen y las mesas se llenan de manjares. Sin embargo, detrás de este ambiente festivo, se esconde una problemática crítica que pone a prueba nuestra sostenibilidad y conciencia: una Navidad sin desperdicio de alimentos.
Este desafío no es solo ambiental, sino que toca fibras profundas en la economía y la seguridad alimentaria de Colombia, convirtiéndose en un tema crucial para debatir en nuestra sociedad digital y tecnológicamente avanzada.
En Colombia, la pérdida y el desperdicio de alimentos (PDA) alcanza cifras abrumadoras. Anualmente, millones de toneladas se van a la basura, una cantidad que, según estimaciones, podría alimentar a cerca de 8 millones de personas. }
Si bien este problema persiste todo el año, se intensifica en diciembre, impulsado por las compras de última hora, la falta de planificación y las recetas pensadas para grandes excesos que, tristemente, terminan en el contenedor.
Es en este contexto donde la innovación tecnológica se posiciona como una solución de impacto. Iniciativas como Cheaf, una startup que utiliza una aplicación móvil para conectar comercios con consumidores y «rescatar» alimentos en perfecto estado antes de que sean desechados, demuestran cómo la tecnología puede transformar hábitos y enfrentar esta crisis de manera efectiva.
El impacto global y local sin desperdicio de alimentos
La seguridad alimentaria ha sido reconocida globalmente como un derecho humano fundamental, esencial para garantizar que todas las personas tengan acceso a productos de calidad y aptos para el consumo.
Las cifras oficiales en Colombia nos obligan a actuar: el 34 % de los alimentos producidos se pierde, lo que equivale a casi 10 millones de toneladas al año, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP).
Pero las consecuencias van más allá de la carencia. Este desperdicio es un motor silencioso del cambio climático, ya que genera cerca del 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del país.
Como bien afirma Kim Durand, CEO de Cheaf, No es solo hablar de desperdicio y de cómo afecta el medio ambiente y la economía de un país, es hablar del derecho a la alimentación digna y segura. Cada alimento que se tira a la basura es perder la oportunidad de que llegue a quién más lo necesita.
Adoptar un consumo consciente en esta época de abundancia no es un acto de limitación, sino de responsabilidad social.
La forma en que compramos, preparamos y aprovechamos los alimentos se convierte en un acto de solidaridad colectiva, protegiendo el derecho humano a la alimentación para aquellos que enfrentan carencias.
Tecnología y economía circular: El modelo Cheaf en Latinoamérica
Frente a este panorama, la irrupción de modelos basados en la economía circular y la tecnología es fundamental.
Cheaf, la startup mexicana líder en este sector, está expandiendo su modelo de impacto en Colombia, utilizando su plataforma para reducir el desperdicio de comida.
El mecanismo es simple y poderoso: a través de la app, los comercios ofrecen sus excedentes de alimentos de alta calidad (panadería, lácteos, frutas, verduras, etc.) a precios significativamente más accesibles para los usuarios.
De esta manera, lo que era un desecho potencial se convierte en una oportunidad de compra inteligente y sostenible.
El éxito de esta aplicación en el rescate de alimentos ya es palpable. Solo en el año 2025, la app logró rescatar más de 2,5 millones de kilos de alimentos en Latinoamérica, demostrando el enorme potencial que tiene la innovación social para transformar excedentes en acceso equitativo a la alimentación.
Este sistema no solo disminuye el desperdicio en etapas clave de la cadena de consumo, sino que, además, facilita que más personas accedan a alimentos nutritivos sin comprometer su presupuesto familiar.
Como subraya Kim Durand, Ser conscientes de cómo gestionar los alimentos es un acto de dignidad. Cada compra bien planificada, el manejo adecuado de los productos y cada comida bien aprovechada, sin duda, contribuye al acceso equitativo para todos.
Tu rol en la Transformación Sostenible
La temporada navideña es un momento para la reflexión y el optimismo. Si la tecnología ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos y trabajar, también puede y debe transformar nuestros hábitos de consumo.
Abrazar una Navidad sin desperdicio de alimentos significa entender que cada decisión de compra es un voto por un futuro más justo, equitativo y sostenible. Utilizar herramientas digitales como Cheaf (si deseas conocer más sobre su propuesta, puedes visitar su página) no es solo una moda, es la aplicación práctica de la tecnología al servicio de un bien común, donde el emprendimiento digital se une a la responsabilidad social.
El verdadero regalo es la conciencia.

















