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En el centro de un avance tecnológico tan vertiginoso como la IA, el liderazgo ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una necesidad de supervivencia organizacional.
La gran pregunta que ronda en las cabezas de los CEO, emprendedores y directores de tecnología no es qué herramienta comprar, sino hacia dónde nos dirigimos.
¿Vamos hacia una sociedad donde la IA trabaja en beneficio del ser humano, o nos encaminamos hacia una «ultra productividad» que termine en una sociedad deshumanizada?


El dilema: ¿Reemplazo o simbiosis?
Mario Plata, Director Ejecutivo de ACRIP Región Central, planteó una reflexión crítica en el marco del evento Pulso 2025, en conversación exclusiva con ITenLINEA.
La Inteligencia Artificial se ha posicionado como el gran disruptor de la economía y del mercado laboral.
El temor es palpable y legítimo: existe la posibilidad real de que la búsqueda de eficiencia acabe con miles de puestos de trabajo. No obstante, existe también una visión alternativa y esperanzadora: la simbiosis.
Se trata de utilizar la tecnología para potenciar aquello que la máquina no tiene: la esencia de la vida, la empatía y la consciencia.
No podemos alejarnos del uso y la adopción de la IA porque dejaríamos de ser competitivos; nos reemplazaría una startup con dos empleados o un joven que la sepa usar a corto plazo, advierte Plata.
El secreto no está en frenar el avance, sino en cambiar el objetivo.
Si usamos la tecnología con un propósito humano, se genera una complementariedad donde la máquina se encarga de lo operativo y repetitivo, liberando al líder y al colaborador para pensar, crear y conectar mejor.
Liderazgo de adentro hacia afuera: El nuevo paradigma
Para navegar esta transformación, el liderazgo tradicional ya no es suficiente. Se requiere un modelo que parta del autoconocimiento.
Expertos como Pilar Sordo y Gabriel Vallejo coinciden en que el servicio y la conexión emocional son los verdaderos diferenciadores en un mercado saturado de algoritmos.


En este sentido, Gabriel Vallejo, referente en temas de servicio, es contundente al respecto: Por más desarrollo tecnológico que haya, jamás la interacción humana será sustituida completamente. La tecnología debe estar al servicio del ser humano, y no al revés.
Aquí es donde la Gestión del Talento juega un rol crucial. No se trata solo de implementar software, sino de entender la data para personalizar la experiencia del empleado.
Un líder moderno utiliza el análisis de datos no para vigilar, sino para identificar los arquetipos de su equipo, entender qué motiva a cada individuo y liderar desde una empatía informada.
Un desafío de innovación
En Colombia, la adopción de estas tecnologías ha sido más lenta de lo esperado, fruto de una mezcla peligrosa entre desconocimiento y miedo.
Mario Plata lo ilustra con un ejemplo cotidiano que resuena en cualquier empresa nacional: el caso de «Pepito Pérez«.
Cuando un empresario descubre que una IA puede hacer el trabajo de Pepito, la primera reacción suele ser el reemplazo para reducir costos.
Sin embargo, la verdadera Innovación Empresarial radica en la siguiente pregunta: ¿Cómo reubicamos las piezas del ajedrez?
Tal vez Pepito Pérez, al ser liberado de tareas mecánicas, puede aportar ideas creativas que generen mucho más valor que su rol anterior. O quizás, es el momento de formar a Pepito en analítica de datos.
La transición hacia la productividad moderna no implica necesariamente el despido, sino el reskilling (reciclaje profesional).
Es un desafío de arquitectura organizacional: ¿cómo diseñamos el trabajo para que la IA sea un apalancador de crecimiento sin aumento de costos, y no simplemente una guadaña laboral?
Trascendencia: Más allá del trimestre financiero
El liderazgo en tiempos de incertidumbre exige mirar más allá del resultado financiero inmediato.
Figuras como la historiadora Diana Uribe y el conferencista Daniel Habif nos recordaron que la inspiración y la trascendencia son motores que ninguna red neuronal puede replicar.
Un líder con propósito busca dejar una huella en la humanidad, un legado que supere el EBITDA (indicador financiero que mide rentabilidad) del trimestre.
La tecnología cuántica, la robótica y la IA seguirán avanzando. Los algoritmos serán cada vez más precisos.
Pero, como bien señala Gabriel Vallejo, los algoritmos tienen que ser colocados, incluidos y almacenados por seres humanos.
Se perderán empleos, sí, pero se generarán millones de nuevas necesidades que requerirán nuestra intervención directa.
El arte de «cacharrear» con propósito
No existe un manual definitivo ni un seminario que tenga todas las respuestas sobre el futuro del trabajo, porque, como dice Plata, esto no lo tiene nadie, es algo en construcción.
La única forma de navegar este océano es perdiendo el miedo a experimentar, a «cacharrear», a probar herramientas nuevas, pero siempre bajo una brújula ética inquebrantable.
La invitación para los lectores de ITenLINEA es: arriésguense a conocer la tecnología, pero no pierdan la visión humana.
La Transformación Digital exitosa no es la que llena la oficina de pantallas, sino la que utiliza esas pantallas para que las personas sean más humanas, más creativas y más libres.















