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Los derechos de autor en la IA es un tema que dejó de ser exclusivo de abogados o académicos.
Hoy es una conversación obligatoria en empresas, universidades y en cualquier entorno donde la inteligencia artificial ya forma parte del día a día.
El crecimiento del uso de estas herramientas es evidente: según el informe Inteligencia Artificial y empleabilidad del futuro elaborado por GAD3 para Planeta Formación y Universidades-NEXIA, el 74 % de los directivos y el 69 % de los trabajadores ya utilizan IA en sus labores diarias.
En el entorno universitario la adopción es aún más evidente. En Colombia, el 91 % de los estudiantes emplea herramientas de inteligencia artificial, principalmente en programas de ingeniería y arquitectura, seguidos por áreas de artes y humanidades.
Este avance tecnológico abre oportunidades enormes, pero también plantea un desafío clave: cómo aprovechar la IA sin vulnerar la propiedad intelectual.
Propiedad intelectual y uso responsable de la IA
El crecimiento del uso de inteligencia artificial obliga a entender las reglas del juego. De acuerdo con Jairo Andrés Becerra Ortiz, director del Centro de Investigaciones Socio-jurídicas de la Universidad Católica de Colombia, el respeto por la propiedad intelectual es indispensable para evitar conflictos legales derivados del uso indebido de contenidos generados o recopilados mediante IA.
El experto advierte que el derecho de propiedad intelectual sigue vigente tanto en internet como en los sistemas basados en inteligencia artificial. Esto significa que no es válido utilizar obras, textos, imágenes o contenidos protegidos sin autorización del titular. Hacerlo puede derivar en consecuencias legales y afectar la credibilidad profesional o académica.
En este contexto, el uso ético de la IA no solo es una buena práctica, sino una necesidad. La inteligencia artificial debe verse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la autoría o del trabajo intelectual humano.
El papel de la IA en la verificación de contenidos
La IA también cumple un rol clave en la navegación y en la búsqueda de información. Las plataformas tecnológicas deben contar con mecanismos de seguridad y verificación de fuentes para garantizar que los contenidos generados o recomendados tengan respaldo confiable.
Sin embargo, la responsabilidad final recae en el usuario. Presentar como propio un contenido generado por IA o no citar las fuentes adecuadas es una práctica incorrecta que puede generar conflictos legales y éticos.
Por ello, es fundamental comprender hasta dónde es válido el uso de estas herramientas y cómo integrarlas de manera transparente en procesos académicos o profesionales.
Derechos de autor en la IA: claves para búsquedas responsables y efectivas
El uso adecuado de la inteligencia artificial implica adoptar hábitos de búsqueda responsables y éticos. Desde la perspectiva jurídica y académica, existen varias recomendaciones que ayudan a obtener resultados de calidad sin vulnerar derechos de autor.
1) Buscar fuentes y respaldo académico
Solicitar a la IA referencias, citas y autores que respalden la información es esencial. Esto permite fortalecer la credibilidad de cualquier investigación o contenido. Además, se pueden pedir resúmenes, comparativas o gráficos que aporten valor al análisis.
En trabajos académicos o profesionales, siempre se debe declarar el uso de herramientas de IA como apoyo en la elaboración del contenido. La transparencia es clave para mantener la ética profesional.
2) Diseñar prompts claros y analizar resultados
El uso de prompts bien estructurados es determinante para obtener respuestas precisas. Explicar de forma detallada lo que se necesita permite que la IA entregue información alineada con la solicitud.
No obstante, el trabajo no termina ahí. Es fundamental realizar un análisis crítico del contenido generado, verificar las fuentes citadas y confirmar su veracidad. Si es necesario, se recomienda ajustar los prompts y solicitar nuevas versiones hasta obtener resultados confiables. En muchos casos, realizar entre tres y cuatro consultas permite refinar la búsqueda y mejorar la calidad de la información.
3) Asesorarse en derecho digital y tecnología
En escenarios donde se manejan grandes volúmenes de información o contenidos sensibles, contar con asesoría especializada en derecho digital e inteligencia artificial es una decisión estratégica.
4) Convivencia necesaria entre tecnología y ética
La inteligencia artificial llegó para potenciar la productividad, la creatividad y la innovación. Sin embargo, su uso exige responsabilidad y conocimiento de las normas que protegen la propiedad intelectual.
Entender los derechos de autor en la IA no es un obstáculo para la innovación, sino una guía para aprovecharla de forma segura y sostenible. La combinación de tecnología, ética y formación especializada permitirá que empresas, estudiantes y profesionales utilicen la inteligencia artificial como aliada sin poner en riesgo su reputación ni su trabajo.


En un entorno cada vez más digital, la clave no es frenar el uso de la IA, sino aprender a utilizarla con criterio, respeto y visión de futuro.
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¿Crees que las universidades y empresas en Latinoamérica están preparando lo suficiente a las personas para usar IA sin vulnerar derechos de autor? Te leo en los comentarios.















