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Con el Black Friday programado para el próximo 28 de noviembre y el Cyber Monday pisándole los talones el 1 de diciembre, la ventana de oportunidad se estrecha para quienes improvisan y se expande para quienes planifican.
Si estás diseñando tu estrategia para Black Friday, debes saber que la batalla por la atención del consumidor ya no se gana con el descuento más agresivo, sino con la anticipación más inteligente.
Según análisis recientes de Fabio Ardila (en la foto), director de Customer Experience Latam en Keyrus, el éxito en la temporada alta de 2025 no dependerá del volumen de stock, sino de la sincronización perfecta entre tecnología, logística y empatía humana.
Las marcas más competitivas del ecosistema digital entendieron que la preparación comienza con 90 días de antelación, transformando la venta impulsiva en una experiencia memorable.
Tecnología y marketing: El fin de los silos operativos
Antiguamente, el departamento de IT se preocupaba por que «la página no se cayera» y Marketing por «traer tráfico». Esa división es obsoleta.
Hoy, el reto tecnológico es la integración total. Las plataformas de ecommerce deben hablar el mismo idioma que los sistemas de gestión de inventarios y las herramientas de atención al cliente.
Para que una estrategia para Black Friday sea robusta, es vital asegurar la escalabilidad ante picos de transacciones que pueden multiplicar por diez el tráfico habitual.
Sin embargo, la verdadera revolución está en la logística inversa. Las devoluciones ya no son una «contingencia molesta», son parte integral del customer journey.
Gartner señala que el 40% de los consumidores modernos prioriza el valor agregado en el servicio -como una devolución sin fricciones- por encima del propio descuento.
Si tu proceso de devolución es un dolor de cabeza, ni el mejor precio salvará la reputación de tu marca.
Personalización predictiva: El nuevo «timing» perfecto
Aquí es donde entra en juego la Inteligencia Artificial Generativa y el análisis de datos.
Ya no basta con segmentar por edad o ubicación; el estándar actual es la hiperpersonalización basada en el comportamiento.
Las marcas líderes están utilizando modelos de análisis de cohortes para responder tres preguntas críticas antes de que el cliente siquiera abra la billetera: ¿Qué comprará? ¿Cuándo lo hará? ¿Y por qué?
Imagina una marca de moda que, gracias a la IA, detecta un segmento de usuarios que valora la sostenibilidad por encima del precio.
A ellos no les envía un cupón de descuento masivo, les ofrece acceso anticipado a su línea ecológica.
A otro grupo, sensible al precio, le ofrece bundles promocionales. Según Forrester, las empresas que unifican sus datos para ejecutar estas tácticas generan hasta 2.5 veces más engagement que aquellas que disparan correos genéricos.
El objetivo en 2025 es la precisión quirúrgica.
Automatización de marketing y eficiencia como ventaja
En un entorno donde la atención del usuario está fragmentada en múltiples pantallas, la eficiencia se ha convertido en la nueva creatividad.
La automatización de marketing permite ajustar campañas en tiempo real, algo humanamente imposible a gran escala.
Los algoritmos actuales pueden detectar microtendencias -como un repunte súbito en la búsqueda de auriculares con cancelación de ruido un martes por la tarde- y redirigir el presupuesto publicitario (pujas dinámicas) hacia esos productos en Google o Meta Ads automáticamente.
Además, los flujos automatizados de WhatsApp o email se adaptan a la etapa del embudo donde está el usuario, reduciendo el Costo de Adquisición de Cliente (CAC).


Para los líderes de negocio, los KPIs de la temporada deben evolucionar hacia métricas más sofisticadas:
- ROAS (Retorno sobre la inversión publicitaria): ¿Cada dólar gastado cuánto trae de vuelta?
- CRO (Optimización de la tasa de conversión): Hacer más con el mismo tráfico.
- CLV (Valor de vida del cliente): No buscar la venta única, sino la relación a largo plazo.
- Análisis de sentimiento: Usar analítica semántica para entender qué sienten los usuarios, no solo qué hacen.
Omnicanalidad empática: Rompiendo la barrera digital
El consumidor de 2025 es fluido. Puede descubrir un producto en un reel de Instagram, hacer preguntas técnicas por WhatsApp, buscar validación social en reseñas de TikTok y finalmente comprar desde la App mientras va en el transporte público.
Esto exige una verdadera omnicanalidad.
Sin embargo, la tecnología por sí sola es fría. Las tácticas más efectivas combinan las herramientas digitales con empatía.
Hablamos de Live Commerce donde un humano asesora en vivo, o programas de fidelización que premian la interacción real y no solo el gasto.
Una experiencia unificada y sin fricciones es, a menudo, el factor decisivo entre un carrito abandonado y una venta cerrada.
Black Friday: La compra híbrida emocional
Estamos entrando en una era de «compra híbrida emocional»: la lógica y la oferta provienen de la IA, pero la decisión final la dicta la emoción humana.
IDC prevé que para 2026, más del 70 % de las interacciones de compra incluirán algún componente de IA generativa. Integrar estas capacidades ya no es opcional, es una urgencia de mercado.
Una estrategia para Black Friday exitosa no la ganará quien más invierta en publicidad masiva, sino quien escuche activamente, se anticipe con datos y actúe con autenticidad.
Como demostró una marca tecnológica citada en el reporte, que aumentó sus ventas un 20 % con la campaña “Compra lo que necesitas, no todo lo que ves”, a veces la honestidad y el propósito conectan mejor que la euforia del consumo.















