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La IA en Colombia dejó de ser una conversación exclusiva de los equipos de tecnología y empezó a ocupar un lugar en la agenda estratégica de las empresas. Sin embargo, un nuevo estudio revela una paradoja: aunque el 61 % de las organizaciones ya considera la IA una prioridad estratégica o un pilar central del negocio, apenas el 37,7 % la ha integrado de manera significativa en su operación cotidiana.
El dato hace evidente que existe una diferencia entre adoptar inteligencia artificial y estar realmente preparado para escalarla.
El hallazgo hace parte de Colombia AI Pulse: Adoptar ya no basta, un estudio elaborado por Endeavor Data Unit con el apoyo de Xertica.ai, que analiza cómo las organizaciones colombianas están construyendo capacidades para incorporar la IA de manera sostenible.
Para elaborar el informe fueron encuestados 493 profesionales vinculados a organizaciones colombianas de 50 empleados o más, pertenecientes a siete industrias.
IA en Colombia: la adopción avanza, pero la madurez todavía es limitada
El estudio desarrolló un Índice de Sofisticación de IA para medir el nivel de madurez de las organizaciones. Colombia obtuvo un promedio de 45,6 puntos sobre 100, una cifra prácticamente equivalente a la registrada por México, con 45,1 puntos.
Pero el promedio nacional esconde una realidad más reveladora.
El 93,5 % de las organizaciones permanece en etapas intermedias de madurez, mientras que apenas 0,2 % alcanza el nivel de «Liderando».
Esto significa que el desafío empresarial ya no consiste simplemente en experimentar con herramientas de IA. El verdadero reto está en desarrollar las condiciones necesarias para convertir esos experimentos en capacidades que puedan repetirse, ampliarse y mantenerse en el tiempo.
Además, el sector económico y el tamaño de una compañía no parecen explicar por sí solos quién consigue avanzar más en este proceso.
Las organizaciones con más de 500 empleados alcanzan un promedio de 49,6 puntos, frente a 42,1 puntos entre aquellas que tienen entre 50 y 99 empleados. Sin embargo, el estudio señala que la madurez depende principalmente de la capacidad para articular elementos como liderazgo, talento, datos, procesos y gobernanza.
El verdadero reto para las empresas no está solo en la tecnología
Uno de los mensajes centrales del estudio es que el principal cuello de botella ya no está necesariamente en conseguir herramientas de inteligencia artificial. El problema está en las capacidades organizacionales que permiten utilizarlas y escalarlas de manera segura.
Las barreras aparecen conectadas entre sí:
- 1 de cada 2 empresas identifica la ciberseguridad o la privacidad como un obstáculo.
- 4 de cada 10 señalan problemas relacionados con infraestructura o integración.
- 1 de cada 3 enfrenta limitaciones asociadas con talento especializado o calidad de los datos.
La conclusión es relevante: una empresa puede tener acceso a modelos, plataformas y herramientas de IA, pero eso no significa automáticamente que esté preparada para convertirlas en parte estructural de su operación.
Saúl Chrem, CEO & Founder de Xertica.ai, lo resume así:
Casi todas las organizaciones ya tienen al menos un caso de IA que funciona. El problema es que solo cuatro de cada diez pueden convertirlo en algo reutilizable; el resto termina resolviendo dos veces el mismo problema. Escalar IA no es sumar herramientas: es no volver a empezar de cero cada vez.
Casos empresariales muestran que la IA requiere algo más que tecnología
El estudio también analiza los casos de seis scaleups: La Haus, Habi, Simetrik, Siigo, Aldeamo y Plataform.
Aunque cada compañía ha seguido un camino diferente hacia una adopción más avanzada, existe un elemento común: ninguna abordó la IA únicamente como una herramienta tecnológica.
Sus experiencias muestran modificaciones en procesos, responsabilidades, productos y formas de trabajo para convertir la inteligencia artificial en una capacidad sostenible dentro de la organización.
Felipe Ossa, Managing Director de Endeavor Colombia, destaca precisamente esa evolución:
Las compañías Endeavor que participaron en este estudio demuestran que Colombia no parte de cero. Ya hay empresas usando IA para rediseñar productos, mejorar su operación y cambiar la forma en que trabajan sus equipos.
Para Ossa, el desafío consiste ahora en lograr que estas experiencias dejen de ser excepcionales y puedan convertirse en una práctica mucho más extendida entre las empresas colombianas.


Autonomía de la IA: todavía manda el control humano
Otro indicador interesante del estudio tiene que ver con el nivel de autonomía con el que se utiliza la inteligencia artificial.
Actualmente, 63,7 % del uso de IA opera bajo asistencia o control humano directo, mientras que solo 36,3 % alcanza algún nivel de delegación o autonomía operativa.
Sin embargo, el informe introduce una precisión importante: mayor autonomía no necesariamente equivale a mayor madurez.
En procesos sensibles, mantener la supervisión humana puede ser una decisión deliberada de gobernanza y no una señal de atraso tecnológico.
Este punto resulta especialmente relevante a medida que las organizaciones avanzan hacia sistemas capaces de ejecutar tareas con menor intervención humana. La pregunta no es únicamente cuánto puede hacer una IA por sí sola, sino también en qué procesos conviene permitirle hacerlo y bajo qué controles.
Gobernanza de IA: las empresas avanzan, pero todavía hay brechas
La gobernanza de IA también muestra avances, aunque de manera desigual.
El 62 % de las organizaciones cuenta con políticas de IA documentadas y aplicadas de forma consistente. Al mismo tiempo, cerca del 20 % todavía opera sin políticas definidas.
La diferencia muestra que las empresas están empezando a entender que incorporar IA implica mucho más que seleccionar una herramienta. También requiere establecer reglas sobre su utilización, supervisión y gestión de riesgos.
En otras palabras, la madurez tecnológica comienza a estar vinculada directamente con la capacidad de una organización para establecer criterios claros sobre cómo utiliza la IA.
El interés por profundizar la adopción ya está instalado
Pese a las barreras, la intención de seguir avanzando es ampliamente mayoritaria.
El 95 % de las empresas identifica espacio para profundizar la integración de inteligencia artificial, mientras que 71,9 % aumentó su presupuesto destinado a IA durante los últimos 12 meses.
Los datos muestran así un escenario de transición: las empresas colombianas ya reconocen el potencial de la tecnología y están destinando recursos para avanzar, pero todavía enfrentan desafíos relacionados con talento, datos, infraestructura, seguridad, integración y gobernanza.
La discusión, por tanto, parece estar cambiando.
Ya no se trata solamente de preguntarse si una empresa debería utilizar inteligencia artificial. La pregunta más importante es si tiene las capacidades internas para hacerlo de manera consistente y sostenible.
Colombia está pasando de experimentar con IA a construir capacidades
Los resultados de Colombia AI Pulse dejan una fotografía interesante del momento que atraviesan las empresas colombianas: la adopción de IA ya es mayoritaria, pero todavía no es suficientemente profunda.
El 61 % que la considera estratégica contrasta con el 37,7 % que ya la integra significativamente en su operación. Esa diferencia representa precisamente el espacio que las organizaciones tienen por delante.
El desafío será transformar proyectos aislados en capacidades reutilizables, conectar la tecnología con los procesos del negocio y encontrar el equilibrio entre automatización y supervisión humana.
La inteligencia artificial puede ser una poderosa herramienta de transformación empresarial, pero la tecnología por sí sola no hace la transformación. Las empresas que realmente logren aprovecharla serán aquellas capaces de convertirla en una capacidad organizacional, no simplemente en otra herramienta dentro de su caja tecnológica.
Fuente del estudio: Colombia AI Pulse: Adoptar ya no basta, Endeavor Data Unit, con el apoyo de Xertica.ai.















