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El Informe Estado de las Stablecoins 2026 de Rapyd revela que el 64 % de las empresas encuestadas ya utiliza stablecoins o planea hacerlo durante los próximos tres años.
Las stablecoins en Colombia empiezan a dejar de ser un concepto asociado exclusivamente al mundo cripto para convertirse en una alternativa que las empresas están evaluando por razones mucho más concretas: mover dinero con mayor rapidez, simplificar operaciones internacionales y reducir costos.
El dato marca un cambio importante. Las stablecoins ya no parecen limitarse a la experimentación tecnológica: comienzan a ocupar un espacio dentro de las conversaciones sobre pagos, liquidez y tesorería corporativa.
Rapyd, empresa fintech global, señala en su investigación que casi una de cada cinco empresas ya considera las stablecoins una herramienta financiera convencional. Además, el 76 % considera que ya son mainstream o que se convertirán en una herramienta habitual durante los próximos cinco años.
La percepción está dando paso a la acción. Según el estudio, el 34 % de las empresas ya utiliza stablecoins, mientras que otras organizaciones se encuentran en proceso de adopción, particularmente con miras a los próximos 12 meses.
Stablecoins en Colombia: eficiencia antes que especulación
El informe, elaborado a partir de una encuesta global a responsables empresariales de distintos sectores en APAC, América y EMEA (regiones globales), identifica una tendencia clara: las empresas están explorando las stablecoins principalmente para resolver problemas operativos.
Entre los principales beneficios aparecen la velocidad de las operaciones, la reducción de costos y una mayor facilidad para realizar pagos transfronterizos y gestionar la tesorería.
En otras palabras, la pregunta empresarial empieza a cambiar. Ya no se trata únicamente de “¿qué son las stablecoins?”, sino de “¿pueden ayudarme a mover dinero de manera más eficiente?”.
Cinco datos que explican el avance
- 34 % de las empresas ya utiliza stablecoins, mientras existe una adopción significativa entre las organizaciones que planean incorporarlas durante los próximos 12 meses.
- 72 % identifica los pagos y liquidaciones más rápidos como un beneficio clave, convirtiendo la velocidad en uno de los principales argumentos para su utilización.
- 62 % destaca la facilidad de las transacciones transfronterizas, un aspecto especialmente relevante para compañías que operan en diferentes mercados.
- 60 % señala el ahorro de costos como uno de los principales beneficios, una señal de que la tecnología comienza a evaluarse por su impacto financiero y no únicamente por innovación.
- Más del 83 % de las empresas tiene una confianza moderada o alta en las stablecoins, aunque la incertidumbre regulatoria continúa siendo la principal preocupación.
Otro dato llama especialmente la atención: las empresas con 51 a 100 empleados registran el mayor nivel de consumo actual, con 50 %, mientras que las organizaciones más grandes mantienen una postura más cautelosa.
Colombia enfrenta el reto de la regulación
En el caso local, el principal obstáculo para la adopción empresarial de stablecoins no parece ser tecnológico. El desafío está en un entorno regulatorio que todavía evoluciona.
El estudio identifica como principales barreras la incertidumbre regulatoria, los retos de cumplimiento y la integración con los sistemas existentes. En contraste, la pérdida de valor de la moneda aparece entre las preocupaciones menos relevantes.
Para las empresas colombianas, esto significa que adoptar stablecoins no debería reducirse a incorporar una nueva herramienta financiera. También exige establecer mecanismos de gobernanza, controles internos y criterios claros para su gestión.
El informe recomienda que las organizaciones prioricen proveedores que trabajen bajo estándares sólidos de cumplimiento y custodia, definan desde el comienzo un tratamiento contable alineado con las orientaciones vigentes en Colombia y establezcan políticas de tesorería digital que permitan mantener la transparencia y supervisión interna.
La lógica es sencilla: mientras las reglas continúan consolidándose, una implementación responsable puede ser tan importante como la tecnología utilizada.
América Latina empieza a mirar las stablecoins desde otro ángulo
William Nejo (en la foto), VP Transformation de Rapyd, señala que en América Latina la adopción está dejando de estar vinculada exclusivamente a compañías criptonativas y empieza a entrar en la economía empresarial por una razón muy concreta: la eficiencia.
Según Nejo, en Colombia el 99 % de los pesos que ingresan a exchanges se convierte inmediatamente en USDT o USDC, mientras que las stablecoins representan cerca del 48 % de las operaciones de algunos jugadores del sector.
Estos datos, citados en el informe, muestran el peso que ya tienen estos activos digitales dentro de determinados segmentos del ecosistema financiero y cripto colombiano.
El fenómeno también ayuda a explicar por qué los pagos internacionales aparecen como uno de los casos de uso más relevantes. Para compañías que necesitan enviar o recibir dinero entre diferentes países, cada fricción en tiempos, costos y procesos puede tener un impacto directo sobre la operación.
De la experimentación a la infraestructura financiera
El cambio también alcanza la forma en que las empresas gestionan su liquidez.
De acuerdo con la investigación de Rapyd, los acuerdos más rápidos y los pagos transfronterizos aparecen de manera recurrente como motores de adopción. La posibilidad de mover fondos con menos fricciones entre entidades y geografías empieza a adquirir importancia dentro de las estrategias de tesorería.
Arik Shtilman, CEO y cofundador de Rapyd, resume esta transformación al señalar que la conversación alrededor de las stablecoins está pasando del potencial a la ejecución.
Desde esta perspectiva, el atractivo no está en la especulación, sino en construir una infraestructura financiera capaz de mover dinero con mayor velocidad y eficiencia a escala internacional.
Para los directores financieros y responsables de tesorería, esto representa un cambio de paradigma. Las stablecoins comienzan a ser consideradas herramientas de liquidez, capaces de acelerar pagos, reducir determinadas comisiones asociadas a operaciones cambiarias y bancarias y facilitar mecanismos de financiación just-in-time en diferentes regiones.
¿Qué significa esto para las empresas colombianas?
El avance de las stablecoins no significa que todas las compañías deban adoptarlas inmediatamente. El mensaje más relevante del informe es otro: la tecnología está pasando de ser experimental a convertirse en una alternativa que las empresas necesitan entender.
Para Colombia, el desafío será encontrar el equilibrio entre innovación, cumplimiento y gestión responsable del riesgo. La claridad regulatoria será determinante, pero también lo serán la preparación tecnológica, la gobernanza y la capacidad de las organizaciones para integrar estas herramientas con sus sistemas financieros existentes.
Las cifras del informe muestran que el movimiento ya comenzó. Ahora corresponde a cada empresa determinar si las stablecoins pueden resolver un problema real dentro de su operación o si todavía no existe una razón suficiente para incorporarlas.
Una transformación que va más allá de las criptomonedas
Las stablecoins están entrando en una etapa diferente. Su evolución ya no depende únicamente de la comunidad cripto, sino de su capacidad para resolver problemas concretos del comercio internacional, los pagos y la gestión de liquidez.
Para Colombia, la oportunidad no está simplemente en adoptar una nueva tecnología financiera, sino en comprender hacia dónde está evolucionando la infraestructura que mueve el dinero global.
Porque cuando una tecnología empieza a ahorrar tiempo, reducir fricciones y cambiar procesos empresariales, deja de ser una tendencia para convertirse en una variable estratégica. Y las empresas que entiendan primero esa diferencia tendrán más elementos para decidir cuándo, cómo y por qué incorporarla.


Stablecoins (o criptomonedas estables): son activos digitales cuya cotización busca mantener un valor constante, por lo general vinculado en una relación de 1 a 1 con una moneda fiduciaria tradicional como el dólar estadounidense. A diferencia del Bitcoin o Ethereum, evitan la alta volatilidad del mercado cripto.














