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La inteligencia artificial industrial fue una de las grandes protagonistas del CES 2026, y Siemens decidió dejarlo claro desde el primer minuto: esta tecnología no es solo software bonito corriendo en pantallas, es una fuerza real que ya está empezando a cambiar fábricas, infraestructuras, cadenas de suministro y hasta la forma en que diseñamos medicamentos.
Con casi dos siglos construyendo la base del mundo moderno, la compañía alemana se presentó como uno de los actores mejor posicionados para llevar la IA del mundo digital al mundo físico.
La inteligencia artificial será tan transformadora para este siglo como lo fue la electricidad para el anterior, afirmó Roland Busch, Presidente y CEO de Siemens AG, en una de las frases más potentes de su presentación.
Y no lo dijo como metáfora ligera: para él, estamos entrando en una nueva revolución industrial en la que la IA deja de ser una función y se convierte en una fuerza con impacto directo en la realidad.
De la electricidad a la inteligencia artificial industrial
Busch hizo un paralelismo histórico que ayuda a entender la magnitud del momento. Hace un siglo, Siemens ayudó a construir el mundo en torno a la electricidad. Ahora podemos hacerlo de nuevo, pero esta vez se trata de inteligencia.
La diferencia es la velocidad: mientras el petróleo tardó 60 años en transformar la sociedad, la electricidad 30 y los computadores 15, la IA podría integrarse en los sistemas críticos en menos de una década.
Cuando la IA entra en el sistema físico, explicó Busch, ya no es solo un software que sugiere cosas: Cuando la IA entra en el sistema físico, no es una función, es una fuerza.
Una fuerza que redefine cómo se diseñan productos, cómo operan las fábricas y cómo se gestiona la infraestructura que sostiene al mundo.


El corazón de la propuesta: gemelos digitales y datos industriales
La visión de Siemens se apoya en un concepto clave: el gemelo digital. La idea es que cada fábrica, planta, producto o incluso centro de datos tenga una réplica virtual tan precisa que ni siquiera la propia IA pueda distinguir si está “dentro” del mundo real o del mundo simulado.
En CES 2026, la compañía anunció el Digital Twin Composer, una plataforma que permite crear modelos 3D de productos, plantas o procesos, conectarlos con datos reales (ingeniería, clima, operación en tiempo real) y simular escenarios pasados o futuros antes de tocar una sola pieza física.
Puedes volver al pasado para entender qué falló, o ir al futuro y simular un diseño antes de construirlo, explicó durante su presentación en CES 2026.
Esta aproximación no es teoría. PepsiCo ya está usando esta tecnología. Athena Kaniura, líder de digitalización de la compañía, lo resumió así: Ahora podemos hacer todo en el mundo virtual y no gastar ni un dólar en la planta física antes de saber que el diseño es el correcto.
El resultado: en una planta de Gatorade en Estados Unidos se lograron aumentar la eficiencia en un 20 % en solo tres meses y se estiman reducciones de costos operativos del 10 al 15 %.


La alianza con NVIDIA: diseñar, simular y fabricar con IA
Otro de los grandes anuncios fue la profundización de la alianza con NVIDIA. Jensen Huang, su CEO, subió al escenario para hablar de cómo ambas compañías están trabajando en cinco grandes frentes, empezando por el diseño de chips nativos en IA y la simulación acelerada por GPU.
Además, Huang explicó que sus nuevas plataformas, como Vera Rubin, son sistemas gigantescos con cientos de billones de transistores, y que el sueño es poder construir todo eso primero como un gemelo digital completo.
La idea de que podríamos diseñar estas máquinas sin software de simulación es completamente ilógica, dijo sin rodeos.
La meta es que el software de Siemens, acelerado por GPUs, permita simulaciones cientos o miles de veces más rápidas, abriendo la puerta no solo a validar diseños, sino a crear diseños nuevos con ayuda de la IA.


Fábricas que piensan y se adaptan
Uno de los conceptos más potentes del evento fue el de la fabricación adaptativa. En palabras simples: una fábrica ya no es solo un lugar con máquinas, es un gran robot lleno de sensores, software y modelos de IA que se ajustan en tiempo real.
La fábrica va a ser un robot gigante que orquesta otros robots para construir productos que también son, en esencia, robóticos y definidos por software, explicaron desde Siemens. La compañía planea poner en marcha en Alemania, en 2026, su primer sitio de fabricación fuertemente impulsado por IA, donde el “cerebro” digital controle múltiples plantas en tiempo real.
Foxconn, socio clave en Estados Unidos para la construcción de supercomputadores de IA. ya está usando este enfoque con gemelos digitales que replican cada aspecto físico y operativo de sus instalaciones.
De la industria pesada a la salud
La ambición de la inteligencia artificial industrial no se queda en fábricas y chips. Siemens mostró cómo esta misma lógica se está aplicando en ciencias de la vida.
Hoy, desarrollar un medicamento puede tardar más de 10 años y costar más de 2.000 millones de dólares.
Con simulación avanzada e IA, algunos procesos pueden acelerarse hasta 2,5 millones de veces en la fase de investigación molecular, y las terapias podrían llegar al mercado hasta un 50 % más rápido.
Microsoft y la era de los agentes de IA
Desde Microsoft, Sadiq Atar y Jay Parikh reforzaron la idea de que estamos entrando en una nueva etapa: la de agentes de IA que trabajan de forma coordinada, entrenados con datos industriales reales.
Tenemos una gran oportunidad de unir la inteligencia digital con las operaciones físicas para reinventar cómo se diseñan, construyen y operan las cosas, afirmó Atar.
Una revolución que apenas comienza
Roland Busch cerró con una idea que resume todo el mensaje de Siemens en CES 2026: Estamos en el comienzo de una nueva revolución industrial. Una donde el software, los datos, la simulación y la IA no solo optimizan procesos, sino que redefinen la forma en que el mundo físico es concebido, construido y operado.
Esta es una hoja de ruta ambiciosa, compleja y, sobre todo, profundamente industrial. La promesa es clara: menos errores, más eficiencia, más sostenibilidad y decisiones mejor informadas en tiempo real.
La pregunta ya no es si la inteligencia artificial va a llegar a la industria, porque eso ya está pasando.


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