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La tecnología, en su máxima expresión, no busca reemplazar el contacto humano, sino potenciarlo. Esta premisa cobra vida en los pasillos del Hospital Militar Central, donde un robot motiva positivamente la recuperación de los pacientes. Se trata del robot Nao, un humanoide que ha pasado de ser una curiosidad tecnológica a convertirse en una herramienta vital como coadyuvante en procesos de Fonoaudiología, Psicología y Terapia Ocupacional.
En el marco de ExpoDefensa entrevistamos a Annuar de la Barrera, Ingeniero Electrónico del Laboratorio de Innovación del Hospital Militar Central, quien nos reveló cómo este autómata está acelerando la recuperación de niñas, niños y adultos mediante un factor inesperado: la empatía artificial.
Más que circuitos: Empatía programada
Lo primero que sorprende al ver a Nao es su capacidad para conectar. No es una máquina fría; es un compañero. Su diseño antropomórfico y sus movimientos fluidos generan una conexión inmediata, especialmente con las niñas y niños, rompiendo las barreras del miedo o la apatía que a veces surgen en entornos clínicos.
Según nos explica el ingeniero De la Barrera, el secreto radica en la capacidad de asombro que el robot despierta. Al integrarse en las rutinas médicas, Nao logra captar la atención del paciente de una forma que, a veces, un humano no consigue tan rápido.
¿Qué hace Nao? Ayuda a que por medio de la empatía, de sus movimientos, de la gracia que despierta y de la facilidad de provocar asombro en los pacientes, las terapias y tratamientos resulten más efectivos en corto tiempo, señala Annuar.
Esta eficacia se traduce en resultados tangibles. El hospital ha utilizado al robot para apoyar a niñas y niños con trastornos de desarrollo, pacientes con ACV (Accidente Cerebrovascular) e incluso pacientes oncológicos, mejorando su estancia hospitalaria y educándolos sobre sus propios tratamientos.


Sinergia entre la ingeniería y la salud
Para que la magia suceda, debe existir un trabajo mancomunado detrás del telón. Aquí es donde el Laboratorio de Innovación juega un rol crucial. El proceso no es estático; es una colaboración dinámica entre el personal médico y el equipo de ingeniería. El especialista identifica la necesidad -por ejemplo, enseñar las vocales o mejorar la dicción- y los ingenieros programan al robot para cumplir esa misión específica.
Nao está equipado con cámaras, sensores de audio y reconocimiento de voz, lo que le permite interactuar en tiempo real. Puede identificar objetos, dar instrucciones y, lo más importante, validar los logros del paciente.
Esas pequeñas pero significativas victorias que las niñas y niños logran, son reconocidas por Nao, motivándolos a una recuperación más rápida, destaca el ingeniero.
Esta validación inmediata por parte del robot actúa como un poderoso refuerzo positivo. Hemos visto casos –agrega el ingeniero- donde se logra superar el pánico escénico, reducir pataletas y mejorar significativamente la vocalización en tiempos récord.
Resultados que desafían el tiempo
El impacto de estas terapias asistidas por robots se mide en la calidad de vida recuperada. Uno de los casos más conmovedores que nos compartió el equipo del Hospital Militar es la de un niño que no hablaba. Tras interactuar en varias oportunidades con Nao, en apenas dos semanas, el pequeño comenzó a pronunciar palabras. Este tipo de avances determina cómo la tecnología puede desbloquear barreras cognitivas y emocionales.
Además, la versatilidad de Nao entrega la posibilidad de que sea un educador para el personal del hospital, apoyando campañas de lavado de manos, uso de antibióticos y manejo de residuos, ha demostrado que su utilidad es transversal a toda la institución.
Un pionero en Colombia
Aunque se estima que en Colombia existen varias unidades de este tipo, concentradas mayoritariamente en universidades como La Sabana o la Universidad del Valle, el enfoque clínico del Hospital Militar es único. Actualmente, cuentan con dos robots: uno dedicado exclusivamente al departamento de rehabilitación y otro enfocado a la investigación dentro del laboratorio.
El robot Nao apoya el bienestar
La recuperación de pacientes asistida por robótica ya no es un tema de la ciencia ficción; es una realidad palpable en Colombia. El caso del Hospital Militar nos demuestra que cuando la ingeniería se pone al servicio de la salud con un enfoque humano, los resultados pueden ser, literalmente, milagrosos. Nao no es solo un conjunto de cables y sensores; es un puente hacia la comunicación y la sanación, recordándonos que la innovación más valiosa es aquella que nos ayuda a vivir mejor.















