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Vivimos en una época donde el uso y el cuidado de la identidad digital es una necesidad imperante en todos los entornos. Además, los métodos tradicionales -contraseñas hasta los lectores de huella físicos- se han convertido en «dinosaurios» tecnológicos.
Aquí es donde entra en juego la biometría sin contacto, una silenciosa pero importante tecnología que promete transformar nuestro teléfono móvil en la herramienta de identidad más potente, segura y económica para las empresas.
La premisa es fascinante por su sencillez y alcance: si en Latinoamérica existe un promedio de casi dos dispositivos móviles por habitante, ¿por qué seguir invirtiendo en costoso hardware para validar quiénes somos?
La respuesta está en la innovación de software capaz de convertir una cámara estándar de 5 megapíxeles en un escáner de alta seguridad.
Identidad digital sin hardware costoso
Lo que está sucediendo en el ecosistema de la transformación digital es un cambio de paradigma. Y empresas como Identy han entendido que la fricción en los procesos de identificación es el principal enemigo de la adopción tecnológica.
Ya no se trata de obligar al usuario a colocar su dedo en un lector compartido (con los riesgos higiénicos y técnicos que implica), sino en usar lo que ya tiene en la mano, su teléfono móvil.


Al respecto, hablamos con Edward Rodríguez, Pre-Sales Leader Latam; Tatiana Sierra, Account Manager; y Tulio Gómez, Director Comercial Latam de Identy, con quienes incluso tuvimos la oportunidad de probar esta solución.
Cooperamos directamente desde los móviles, no necesitamos internet. Utilizamos la cámara del celular. Nuestra tecnología parte de la biometría sin contacto a través de los teléfonos móviles de los usuarios, explica el ingeniero Rodríguez.
Esta capacidad de capturar hasta huellas dactilares simultáneamente y realizar reconocimiento facial con pruebas de vida (liveness) pasivas es clave.
Todo desde un smartphone de gama media, lo cual democratiza el acceso a servicios financieros y gubernamentales en regiones donde la infraestructura física puede ser limitada.
El reto de la confianza
Uno de los pilares fundamentales para que esta tecnología funcione es la seguridad. La gran duda del usuario es: ¿Qué pasa si me roban el celular?
La respuesta técnica brinda tranquilidad. La tecnología actual aprovecha los entornos seguros nativos de los sistemas operativos (como el KeyStore en Android o el Keychain en iOS).
Esto significa que la información biométrica se cifra y procesa en el dispositivo. No hay una base de datos centralizada vulnerable expuesta en cada transacción, sino una identidad digital federada donde el usuario es dueño de sus datos y están protegidos.
Además, la capacidad de funcionar offline y generar «hashes» de identidad de apenas 2 kilobytes permite llevar seguridad de grado militar a zonas rurales o desconectadas.
Un dato revelador sobre la robustez de estos algoritmos es su uso en entornos críticos. No estamos hablando solo de desbloquear una app bancaria; hablamos de seguridad nacional por ejemplo.
Innovación financiera y expansión regional
La adopción de estas herramientas está acelerando la innovación financiera en la región. Desde el onboarding digital para abrir una cuenta en minutos hasta la autorización de transacciones complejas sin tokens físicos.
Identy ya tiene casos de éxito en República Dominicana, donde la banca privada y pública han estandarizado estos procesos, o la implementación en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá para la gestión de tripulantes, lo que demuestra que el mercado está maduro para recibir este tipo de herramientas.
El objetivo final va más allá de la tecnología; es un tema sociológico. Se trata de recuperar la fe en las transacciones digitales en un continente donde el fraude es una preocupación constante.
El objetivo siempre ha sido que la gente recobre la confianza en todo el proceso digital, que las personas puedan tener tranquilidad al hacer sus transacciones, señala Tatiana Sierra.
La biometría sin contacto no es el futuro, es un presente vibrante
Al descentralizar la identidad y ponerla literalmente en la palma de nuestra mano (o en nuestro rostro), estamos dando un paso gigante hacia un mundo donde demostrar quiénes somos es tan natural como tomarnos una selfie, pero tan seguro como entrar a una bóveda de seguridad.
La tecnología está lista; ahora el reto es la educación y la adopción masiva. Temas en los cuales Identy sigue aportando.


















