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Conversamos en exclusiva con el señor Mitsunori Noda, VP de NEC en México, quien nos habló de cómo la compañía está impulsando una nueva era de infraestructura digital resiliente.
Con lo cual, ha venido evolucionando de ser un proveedor de telecomunicaciones a un socio estratégico fundamental para el sector corporativo.
Ya no basta con «estar conectado»; las organizaciones necesitan ecosistemas tecnológicos que puedan resistir fallos, adaptarse a entornos híbridos y anticipar problemas antes de que ocurran.
De la infraestructura crítica al ecosistema empresarial
Históricamente, NEC ha sido un jugador clave en el desarrollo de infraestructuras críticas en telecomunicaciones.
Sin embargo, su verdadero valor hoy, según explica el señor Mitsunori Noda, radica en trasladar esa experiencia acumulada al ámbito corporativo.
El enfoque de NEC ya no es solo proveer una tecnología, sino actuar como un «integrador de multimarcas».
Y para ello, combina su profundo conocimiento de fabricantes como Juniper, Fortinet, Nokia y Cisco, con un equipo altamente especializado en infraestructuras complejas.


Utilizando -nuestro- ecosistema de socios tecnológicos y la capacidad de integración multimarca, ofrecemos soluciones a la medida, seguras y eficientes, explica Noda.
Esta transición se basa en una «visión de venta constructiva y personalizada». En lugar de ofrecer un producto.
Por eso NEC busca diseñar soluciones adaptadas a la necesidad específicas de cada cliente, garantizando que las redes empresariales automatizadas sean un habilitador de negocio y no un cuello de botella.
Infraestructura digital resiliente: Cuando la IA y el IoT se anticipan al futuro
La resiliencia hoy tiene dos componentes clave que están cambiando las reglas del juego: la automatización y la observabilidad, impulsadas por la analítica avanzada y la IA.


Gabriel Ortiz, Telecom PreSales Subdirector de NEC México, explica que la tecnología está pasando de ser pasiva a activa.
Las cámaras de videovigilancia, por ejemplo, ya no solo graban para que un operador las revise.
Lo que estamos haciendo en NEC es incorporando herramientas a través de la inteligencia artificial para hacer, por ejemplo, el análisis de video, comenta.
Estas analíticas tienen aplicaciones directas en la productividad y la seguridad.
En una planta industrial, la IA puede verificar automáticamente que los empleados usen sus cascos y chalecos, no solamente como una medida para ver si están llegando uniformados, sino para realmente darles seguridad.
Pero el mayor salto se da en el mantenimiento predictivo. Los miles de sensores de IoT en una operación industrial alimentan bases de datos que, mediante IA, pueden anticipar fallos.
Con este análisis ya no nos enfrentamos a una falla, sino que nos adelantamos y hacemos que la productividad se incremente, subraya Ortiz.
Este mismo enfoque de usar la tecnología para un bien mayor se refleja en proyectos de impacto social, como el sistema de detección y análisis predictivo de terremotos en Colombia.
Esta es una iniciativa que combina IA e IoT y que, según el señor Noda, buscan replicar en otros países propensos a desastres como México y Chile, bajo un modelo «one-to-many».
El desafío de la nube híbrida: Redundancia como pilar
La mayoría de las empresas en la región no operan en un solo entorno; combinan nubes públicas, privadas e infraestructura local (on-premise).
El desafío es doble: conectar esta diversidad de sistemas y garantizar que esa conexión nunca falle.
Para NEC, la interoperabilidad es solo el primer paso. El verdadero pilar es la redundancia y la resiliencia.
Sabemos que durante los desastres, principalmente, o eventualmente, pueden caerse estos servicios, advierte el señor Noda.
Por eso, la estrategia de NEC se enfoca en que, si la red pública falla, siempre exista una conectividad secundaria a través de redes privadas.
Tenemos que estar preparados para situaciones y contingencias… La idea siempre es contar con una segunda o una tercera redundancia que nos permita mantener a los dispositivos o los sistemas arriba porque sabemos que son críticos, agrega.
La apuesta por el talento local en la región
Toda esta tecnología avanzada sería insostenible sin el capital humano adecuado. Uno de los grandes diferenciadores de NEC en la región es su estrategia de «regionalización» para el desarrollo del talento local.
Más allá de la capacitación y certificación de sus ingenieros en todos los niveles (desde preventa hasta soporte), la compañía fortalecido sus capacidades en «Centros de Competencia» estratégicos.
Por ejemplo, el centro de competencia de IP está en Colombia, el centro de competencia de Data Center en Brasil«, detalla el señor Noda.
Regionalmente estamos distribuyendo varios centros de competencia y de esta forma podemos intercambiar nuestro conocimiento y también experiencia para mantener alta la calidad de atención.
Visión 2030: El reto de la latencia cero
Mirando hacia el futuro, el gran reto de la infraestructura digital será soportar la explosión de dispositivos y aplicaciones que demandan un rendimiento extremo.
Actualmente, estamos hablando de autos que se conducen solos, robots que están trabajando en la industria a velocidades considerables, visualiza Gabriel Ortiz.
Esto crea una demanda de dos factores críticos: anchos de banda masivos (impulsados por fibra óptica) y una latencia mínima, casi cero.
Cualquier desarrollo tecnológico, cualquier parque industrial, cualquier data center que se quiera instalar, lo primero que va a necesitar es infraestructuras resilientes, asegura.
Un socio estratégico para la era digital
El mensaje de NEC es la construcción de la infraestructura del futuro que va más allá de vender hardware.
Se trata de orquestar ecosistemas tecnológicos complejos, cultivar el talento regional y garantizar una resiliencia a toda prueba.
En la visión de la compañía, el objetivo final no es solo conectar dispositivos, sino posicionarse como el socio estratégico que permita a las empresas concentrarse en el corazón de sus negocios.
El señor Mitsunori Noda concluye: La verdadera innovación no está en la tecnología misma, sino en la resiliencia y el valor sostenible que esta puede generar para la sociedad y los negocios.

















