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Los centros de datos para IA ya no son simples edificios llenos de servidores: se están convirtiendo en auténticas fábricas de cómputo, diseñadas para escalar a ritmos que hace pocos años parecían ciencia ficción.
Según el informe Vertiv Frontiers, la combinación de inteligencia artificial, gemelos digitales y refrigeración líquida adaptativa está transformando por completo la manera en que estas infraestructuras se diseñan, construyen y operan en todo el mundo.
Las fuerzas que están cambiando el juego
El informe mencionado, amplía las predicciones y pone sobre la mesa cuatro grandes motores de cambio:
- Densificación extrema, impulsada por cargas de trabajo de IA cada vez más exigentes.
- Escalamiento rápido y masivo, con centros de datos que ahora se construyen a una velocidad y a una escala sin precedentes.
- El centro de datos como una sola unidad de cómputo, donde todo -energía, refrigeración, TI- debe funcionar como un sistema integrado.
- Diversificación del silicio, que obliga a la infraestructura a adaptarse a múltiples tipos de chips y arquitecturas.
De estas fuerzas nacen cinco grandes tendencias que, según el estudio de Vertiv, marcarán el rumbo de la industria para los próximos años.
- Preparación real de los centros de datos para IA
Hoy, la mayoría de los centros de datos todavía usan esquemas híbridos de distribución eléctrica AC/DC, con varias etapas de conversión que introducen ineficiencias. Pero a medida que las densidades de los racks aumentan -empujadas por la IA- este modelo empieza a quedarse corto.
La migración hacia arquitecturas de corriente continua (DC) de alto voltaje permite reducir la corriente, el tamaño de los conductores y el número de conversiones, centralizando la transformación de energía en la sala blanca.
Aunque los sistemas híbridos seguirán conviviendo por un tiempo, todo apunta a que el DC de alto voltaje ganará protagonismo. Además, la generación de energía in situ y las microrredes están acelerando esta transición.
- IA distribuida: no todo va a vivir en la nube
Hasta ahora, miles de millones de dólares se han invertido en grandes centros de datos para entrenar y servir modelos de lenguaje y otras aplicaciones de IA. Pero se anticipa un escenario más híbrido: la IA distribuida.
Muchas empresas -especialmente en sectores regulados como finanzas, defensa o salud- necesitarán mantener entornos de IA privados o híbridos por razones de seguridad, latencia o cumplimiento normativo. Esto abre la puerta a modernizar centros de datos existentes o construir nuevos, apoyados en sistemas de potencia flexibles, alta densidad y refrigeración líquida.


- La autonomía energética deja de ser un “plan B”
La generación de energía in situ siempre ha sido parte del ADN de los centros de datos, al menos como respaldo. Pero ahora, los problemas de disponibilidad energética están empujando a pensar en una autonomía mucho más amplia y estratégica.
Para los centros de datos de IA, invertir en turbinas de gas natural u otras tecnologías de generación propia ya no es solo un tema de resiliencia, sino de viabilidad. Estrategias como Bring Your Own Power (y Refrigeración) empiezan a sonar cada vez menos radicales y más realistas.
- Gemelos digitales: diseñar y operar primero en lo virtual
Con GPUs cada vez más potentes y cargas de trabajo más densas, el reto no es solo operar, sino desplegar rápido. Aquí entran en juego los gemelos digitales.
Gracias a herramientas basadas en IA, los centros de datos pueden modelarse, probarse y optimizarse virtualmente antes de existir físicamente. Esto permite integrar IT e infraestructura crítica en diseños modulares prefabricados y desplegarlos como verdaderas unidades de cómputo. Según el informe, este enfoque puede reducir el “tiempo por token” hasta en un 50 % y será clave para escalar a niveles de gigavatios.
- Refrigeración líquida adaptativa y más inteligente
La refrigeración líquida ya no es opcional en muchos escenarios de IA: es una necesidad. Pero lo interesante es que la propia inteligencia artificial también empieza a usarse para hacer estos sistemas más eficientes, predictivos y resilientes.
Con más sensores, monitoreo avanzado y control basado en IA, estos sistemas pueden anticipar fallas, optimizar el uso de fluidos y proteger hardware de altísimo valor. El resultado: más confiabilidad, más tiempo de actividad y menos sustos en infraestructuras críticas.
El centro de datos para IA ya no es infraestructura, es estrategia
En la era de la IA, los centros de datos no solo sostienen la innovación: la habilitan, la aceleran y, en muchos casos, la hacen posible.
Todo apunta a que el centro de datos del futuro no será solo más grande o más potente, sino más inteligente, más autónomo y más integrado.
Prepararse para IA, adoptar gemelos digitales y dominar la refrigeración líquida ya no es una ventaja competitiva: es el nuevo punto de partida. En este tablero, quien entienda primero que el centro de datos es el corazón de su estrategia digital, jugará varios movimientos por delante.


🌎 Punto de encuentro
¿Crees que las empresas en América Latina están realmente preparadas para este salto hacia los centros de datos pensados para la era de la IA? ¿Por qué sí o por qué no? Te leemos en los comentarios.
















